10 Mega proyectos para el mundo
A 150 años del nacimiento del pintor Gustav Klimt, la ciu- dad de Viena se vestirá de pasión y remembranza, se exhibirán pinturas y esculturas de uno de los artistas más relevantes de este país. Una de las muestras podrá ser obser- vada durante el mes de febrero en el Museo de Historia del Arte de Viena. ¿Qué motiva a un artista a pintar, a hacerlo las veces que sea necesa- rio? ¿Cuántas veces habrá caminado por la calle con su obra bajo el brazo buscando unas monedas para pasar el día?. Y nosotros, ¿Cuántas veces ha- bremos visto recreadas las escenas de artistas calentando un mendrugo en una lata dentro una habitación, prote- giéndose del frío invernal? Tal vez nada de eso sea importan- te cuando el artista, vivo o muerto, logra cotizar una obra en más de $135,000 millones de dólares. Klimt lo logro en el año de 2006 con el Retrato de Adele Bloch. Klimt fue considerado por sus críticos e historiadores como uno de los primeros artistas modernos. Sin embargo cabe otra reflexión, tal vez menos materializada, menos propia de nuestros días. En cada artista está un “hacedor de tram- pas”. Explicaré con mayor deteni- miento y de quien viene esta idea. El escultor Jorge Oteiza, de origen vasco, sostenía que en la lengua vas- de pintura Besos ca antigua, la palabra era sinónimo de cazado, pues estos hace miles de años desarrollaron trampas para la subsistencia, por lo que con el tiem- po y en la transformación de la len- gua vasca, se les fueron conociendo como trampososos. Deberían sucederse los años para que el arte de atrapar se entendiera como el trabajo de los creadores, ya que un artista se dedica a cazar o atra- par el alma y la esencia de las cosas, ya sean estas divinas o tan terrenales como las de cada día. El artista se ha dedicado a atrapar a dios, sus huestes, la historia, el uni- verso, pero también el gusto y la sub- jetividad que nos produce a los huma- nos con su producción y creatividad. En síntesis y sin ningún peyorati- vo, Oteiza diría que el cazador era un “tramposo”, hacia “trampas” para atrapar su presa; después, el artista hizo trampas para atrapar a Dios, a las estrellas y así hasta llegar a la ra- zón y las emociones humanas. Se concluye entonces que el artis- ta es un hacedor de trapas, “caza al- mas”. Tal vez es por ello que un beso que hemos visto miles de veces en el arte, en el teatro, en el cine, en la calle ¿puede aun atraparnos? Gustav Klimt a 150 años de su nacimiento con obras como El Beso o como El árbol de la vida sigue ha- ciéndonos caer entre sus “redes. Miguel Peraza Real Estate Market 184
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=