16 desarrollos con campos de golf
L I F E S T Y L E • A R T E Portadilla La música, 1939 La Musique Óleo sobre tela, 115x115 cm Buffalo, Albright Knox Art Gallery (Foto izquierda) Self-Portrait AutoPortrait Nice. Hotel Beau-Rivage, early 1918 Oil on Canvas, 251/2x211/4 (65x54 cm) Signed Lower Right: "Henri Matisse" Musée Matisse, Le Cateu-Cambrésis (Foto derecha) The White Plumes Les Plumes Blanches Nice, Hotel Méditerranée, early 1919 Oil on canvas, 28 3/4x 23 3/4" (73x60.3 cm) Signed lower left: "Henri-Matisse" The Minneapolis Institute of Arts The William Hood Dunwoody Fund Formerly Collection Stephen C. Clark Matisse trazó una elipse que lo alejó del fragor del mundo que se devoraba a sí mismo. Así que las odaliscas surgieron sobre los cuerpos reventados por los obuses en los campos de batalla, y los interiores exuberantes enmendaban la plana a las trincheras y alambradas, lo mismo los cortinajes y tapices suntuosos, los deta- lles decorativos que ocultaban la pesti- lencia del gas mostaza, o los desnudos que acallaban el letal trueno de los caño- nes, también esos paisajes de un verano eterno hacían olvidar las trincheras enlo- dadas y la tierra quemada. Matisse decide alejarse de la vorágine de las vanguardias radicales para pintar lo que debe pintar. Desde luego que pierde co- nexión con la realidad, se va alejando cada vez más del realismo, en el sentido de com- promiso con el momento histórico; toman- do del dibujo y de la mancha de color como lo va a representar y lo que representa, a la vez, la pintura “en estado puro” sólo com- prometida consigo misma, una pintura que diera paz, en el fondo, una pintura que sin usarse más que a sí misma permitiera des- plegar el arte más absoluto posible, la magia de la expresión plástica. Así lo aseguraba el pintor. “El color es un medio para expresar la luz, pero no tanto el fenómeno físico como la luz real, la que existe en la mente del artista”. de la realidad. Las vanguardias históricas se introducirían en una dialéctica de la que nuestro artista prefirió salirse. Matisse, más bien, se empeñaba en lo- grar una estética de lo delicado y lo sen- sual, del placer de la vida y del sentido mismo de lo artístico: El objetivo de la pin- tura no es representar acontecimientos de la historia; éstos están en los libros. Tenemos una noción más elevada de la pintura. Sirve para que el artista exprese sus visiones interiores. Precisamente la “huida” de Matisse de París hacia Niza tuvo que ver con las visiones interiores que no se correspon- dían para nada con el entorno temporal. La Primera Guerra Mundial estaba en su apogeo con una violencia sin preceden- tes en la historia europea. Las trincheras, los tanques, los gases, los primeros bom- bardeos aéreos, la población civil desplaza- da, la masacre sin parangón que supuso la modernización bélica, parecía estar muy lejos de los intereses de Matisse, que se en- contraba en una fase ya muy avanzada de su evolución plástica personal y cada vez más en solitario. Desvinculado del cubismo, el futurismo, el constructivismo, y otros movimientos de marcadas tendencias revolucionarias, mínimo transformadoras al menos en intenciones, 188 | Real Estate Market
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