Bosque Real
Real Estate Market 174 L i f e sty L e • A rt e Durante su estancia en la Academia, Magritte conoció a muchos artistas que lo influenciaron profundamente. Entre ellos se encuentran ELT Mesens, Pierre Flouquet y Pierre Bourgeois. El movi- miento Futurista y el Cubismo también lo formaron de alguna manera, aunque en realidad fue hasta que descubrió el su- rrealismo de Giorgio De Chirico, cuando encontró “lo suyo”, ya que a partir de ahí, decide hacer de cada una de sus pin- turas un poema visual. En 1923, a los 25 años, se unió a André Breton, Paul Eluard, Salvador Dalí y otros artistas con quienes fue parte del movimien- to surrealista en París. También en este año tiene su primera exhibición individual aun- que, como era de esperarse, su obra causó la ira de los críticos y el público que gustaba del arte conservador de la época. Pero lo diferente de Magritte con res- pecto a otros surrealistas, era que ningún crítico podía negar su enorme talento al representar objetos de la vida cotidiana de manera realista. En este sentido era sólo comparable a De Chirico y Dalí. Po- demos imaginar desde aquí que muchos críticos se las vieron difíciles, ya que te- nían ante si un talento indudable, pero que no hacía lo que ellos querían. Por otro lado, su surrealismo no con- sistió jamás en jugar con los objetos hasta transformarlos en otra cosa, situación común en otros proponentes del movi- miento, sino más bien en jugar con su colocación dentro del contexto de lo real, con lo que logró verdaderas paradojas lógicas en un sentido pictórico. En ese mismo 1923, contrajo nupcias con Georgette, quien fuera diseñadora de tapices hasta ese momento. Este es un pun- to interesante de recalcar, ya que Magritte trabajó haciendo carteles y anuncios hasta 1926, que es cuando consigue un contrato con la galería Le Centaure y puede dedi- carse finalmente de lleno a la pintura. El punto es que Magritte odiaba estas cosas profundamente, como podemos leer en una aseveración que hiciera más tarde: “Detesto mi pasado, y el de todos los demás. Detesto la resignación, la paciencia, el heroísmo profesional y los sentimientos bonitos obligatorios. También detesto las artes decorativas, el folclore, la publicidad, los anuncios que se gritan, el aerodinamismo, los boy scouts, el olor a naftalina, los acontecimientos del momento y los borrachos.” En 1929 Magritte y el poeta Paul Eluard pasaron tiempo en Cadaqués, un municipio de Cataluña, en la residencia de Salvador Dalí. De hecho, en varios sentidos, la obra de estos dos genios es comparable entre sí, más que la de otros pintores de la corriente surrea- lista. Ambos eran maestros del realismo que hacían mofa, en ocasiones, incluso de obras consolidadas de artistas de otras épocas, cosa que les atrajo más de una crítica negativa. Con los años recibió varias influencias del anarquismo, del dadaísmo y el comu- nismo, lo que resultó en un arte cargado de paradojas visuales, irónico, donde hay un rechazo a todo tipo de convenciones. La voz de la sangre (La voix du sang) 1959 Óleo sobre tela 116 x 89 cm Museo de Arte Moderno. Fundación Ludwig, Viena i
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=