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Real Estate Market 100 La arquitectura bioclimática, a pesar de hacer tanto sentido y de ser además económicamente razonable, sigue te- niendo un peso relativamente pequeño dentro de la producción arquitectónica a escala mundial. Su alcance se limita básicamente al ámbito privado, y aún dentro de este, sólo a sectores altos de la población, que tienen los recursos para construir una de estas viviendas u otros que estén interesados en las últimas corrientes de la llamada “cons- trucción verde”. Al final, la apuesta debe ser por la innovación continua, tanto del análisis del entorno, como de la aplicación de tecnologías tanto pasivas como activas, todo en pro de lograr construcciones cada vez más sustentables biobivienda Casas sustentables ubicadas en Alberic, Valencia, España. Una visión hacia el futuro En general, cuando pensamos en ar- quitectura bioclimática, entendemos modelos relativamente simples, donde varias de las construcciones se dan de manera espontánea incluso, sólo siguen la lógica simple. Sin embargo, la verdad es que es- tamos en pañales en estos temas. Le- jos de ser un sistema rígido, basado en principios axiológicos, la arquitectura bioclimática debe de caracterizarse por ser flexible y comprender a profundidad tanto el entorno como a las comunidades que vivirán o trabajarán en el mismo. En este sentido, la ciencia, los re- cursos computacionales, programas especializados y tecnologías de punta vienen cada vez más de la mano para ayudar al arquitecto, ingeniero o desa- rrollador que realmente quiera integrar un proyecto de vanguardia. La paulatina evolución que vemos a diario, sobre la ecología en la sociedad, será sin duda también un impulsor de estas tecnologías para alcanzar avances económicos energéticos, de confort, y de calidad ambiental. Datos, datos En el momento en que la ciencia toma las riendas del asunto comienza la reco- pilación de datos. Es verdad que en otras áreas, por decir la automotriz, hay una cantidad enorme de recursos que se des- tinan año con año a perfeccionar carac- terísticas como el coeficiente de resistencia del viento. Ahora, si bien es cierto que los mismos estudios se realizan de manera nor- mal para edificaciones a gran escala (rasca- cielos por ejemplo) también lo es que para casa habitación o desarrollos urbanos estos recursos no se han aprovechado. Para la arquitectura bioclimática del siglo XXI se necesita la compren- sión de los micro-climas que impactan a veces a distancias relativamente cortas por variaciones simples en la altitud y/o la presencia de alguna montaña.
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