Crédito hipotecario

Real Estate Market 72 S e ha considerado que la relevancia de esta crisis no consiste sólo en su impacto real sobre la econo- mía, sino que por primera vez ubica su epicentro en el corazón financiero de Estados Unidos, a diferencia de otros tiempos donde los problemas se origi- naban en las economías emergentes. Asimismo, es incuestionable la conexión que actualmente existe entre las econo- mías de los países que, en este caso resultó perjudicial al afectar a otras naciones desarrolladas como Japón o a Europa. Antes de analizar las circunstancias actuales en las que estamos en el sector in- mobiliarios haremos un recuento histórico de la crisis empezando por entender ¿cuál fue exactamente el origen de la peor crisis económica en la historia reciente? El problema de raíz Tras el estallido de la burbuja Punto com , los capitales financieros en la unión americana terminaron por huir de la fuerte corriente especulativa que so- brevaloró las acciones de compañías de Internet entre el periodo de 1997 a 2001, y que para 2003 había desem- bocado en la fusión y/o la quiebra de casi 5 mil de estas empresas. Los capitales se irían entonces a la opción que representaban los bienes inmuebles, cuyas ventas vieron un cre- cimiento exagerado a partir del 2001. Este contexto en particular puso en evidencia la necesidad de una mayor regulación en el otorgamiento de créditos, que finalmente se daría cuando el daño era innegable. stock . xchng Manhattan, Nueva York, EUA. Fue en este año cuando los bancos cen- trales de las principales economías del mundo vieron la necesidad de reducir las tasas de interés a niveles inusitados, con el fin de incentivar el consumo y la producción mediante el crédito, como re- sultado de la inestabilidad creada por los atentados terroristas del 11 de septiembre. Durante esta época de aparente bonanza inmobiliaria, los mercados otorgaban amplios beneficios a los inver- sionistas, que a su vez favorecieron a un incremento en los precios de bienes raíces. Sin embargo, el escenario daría un giro de 360 grados, cuando en 2004 la Reserva Federal de los Estados Unidos vio la necesidad de aumentar las tasas de interés como una medida para con- trolar la inflación. Fue a partir de este año hasta 2007 en que los intereses de créditos pasaron del paradisiaco 1% al sombrío 5.25 %, lo que significó un inevitable desplome en los precios de bienes inmobiliarios. Súbitamente, el precio de las casas era menor al monto del préstamo total, por lo que era necesario realizar una ejecución de la hipoteca o foreclosure, una figura que ha sido trágicamente común en los últimos tres años. El fo- reclosure significa la subasta pública del inmueble, realizada con el fin de hacer efectivo el valor real del inmueble y así saldar la deuda.

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