Guadalajara
189 Real Estate Market L i f e sty L e • A rt e vista muy singular, Marek le explicaba a Soriano como a un niño, que los pájaros salen del cascarón del huevo. Y Juan le respondía que según él sabía, así sólo lle- gaban al mundo las gallinas comunes. “No sé si a Juan le gustaría este par- que”, dice Keller, “pero tuve la convicción de que se lo debía, que quería un parque y una galería así”. Una de las peculiarida- des de este parque y también hecho así por otra idea de Juan, es que en él mismo se pueden tocar todos los objetos de arte y a los niños visitantes se les entregan papel y colores para que ellos mismos se expresen artísticamente, ya que el artista decía: “Una escultura sin el tacto, es la mitad de escultura”. Así, ahora en Polonia vive una gran parte de este artista, que nos demostró en el plano existencial un ser tan explosi- vo, carismático e interesante como cada una de sus obras. Quienes lo conocieron personal- mente destacan su rebeldía, sencillez y espíritu libertario. Otros rasgos de su personalidad, no menos interesantes, lo definían como un hombre irónico, desen- fadado e irreverente. Su sinceridad, excelente sentido del humor y gusto por la vida fueron me- morables. No obstante, supo afrontar la muerte pues para él significaba un pre- mio, quizá el más grande, al no tener más pendientes ni preocupaciones. Su niñez transcurrió rodeado de na- nas que como él decía “lo querían sin de- jarlo respirar” y de un séquito de 13 tías que como él recuerda “vestidas de negro que caminaban lentamente a lo largo de extensas habitaciones llenas de muebles austriacos, se detenían junto a alguna mesita y ordenaban objetos menudos. Siempre tenían el aire de estar posan- do para invisibles fotógrafos”. Él sería muy pronto ese fotó- grafo del universo femenino, en todas las edades, en todas las situa- ciones: cotidianas, fugaces, sutiles. “De niño fui espectador de la vida de mis hermanas, las veía arreglarse para el baile de palacio y retenía cada de- talle”. Verlas a distancia era retratarlas. A las hermanas, las tías, las nanas, las niñas de las nanas, la madre. Pintarlas con fe- rocidad, inclemencia y ternura. A los 14 años pintó a su hermana Martha con colores, pinceladas y encua- dres reminiscentes de Van Gogh, pero Juan desde entonces no imitaba, pintaba como veía: Las facciones a veces desmesuradas, las asimetrías revela- doras. Mientras con- templaba los ires y venires del ejército femenino, pintaba “N iño viejo , petrificAdo , fAnático , r eAL ”. Octavio Paz Juan Soriano Pájaro dos caras Bronce, fundido a la cera perdida 3.74 x 1.93 x 1.03 m
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