Infraestructura

No obstante, tiene los pies bien puestos sobre la tierra. Conoce sus límites, y uno de ellos es su capacidad de trabajo. Está activa prácticamente todo el día, va- lora la labor en equipo: “A mi estudio llega gente de todo tipo. Sobre todo ahora que somos 250. Pero se quedan los que creen en lo que llevo años defendiendo: que las cosas pueden hacerse de otra manera, que la arquitectura puede cambiar la vida de las personas y que merece la pena intentarlo… En la vida no puedes hacer nada grande si estás sólo”. Siempre ha creído que la arquitectura puede cambiar el mundo. Esos intentos comenzaron con una plataforma para salto de esquí en Innsbruck y hoy tiene proyectos en Abu Dabi, Corea, Copenhague, Roma, Gales y Guangzhou (China). Aunque parezca extraño, a pesar de un gran currículum que la avala, apenas el año pasado la ciudad que la vio consolidarse en el terreno profesional, Londres, acogió su talento. Su primer proyecto londinense, una sala de música de cámara, en medio de un museo, para escuchar a Bach (es amante de los autores clásicos), consiste en realidad en una cinta de tela sujeta por una estructura metálica, con una acústica especial (como se espera de estos sitios): en sillas negras y curvas de plástico se sientan 600 personas, las cuales escuchan música en un bucle o rizo donde la reverberación no es larga ni corta, ideal para deleitarse con las composiciones del autor de los Conciertos de Brandemburgo. Asimismo, en la capital de Reino Unido también tiene planeado construir la sede de la Architectural Foundation y el Centro Acuático para las Olimpiadas de 2012. (Der.) Jesolo Magica Plusmood

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