Especial de Turismo

L I F E S T Y L E • A R T E Real Estate Market | 173 Tiziano Vecellio di Gregorio Dánae recibiendo la lluvia de oro Cronología 1553 Óleo Soporte Lienzo 129,8 cm x 181,2 cm la apertura del Museo del Prado significó una verdadera fiesta del arte para propios y extraños”. Luego, expuso que la idea de crear un gran museo que albergara las co- lecciones reales surgió durante el reinado de Carlos III, cuando Antón Rafael Mengs -su pintor de cámara y consejero artístico-, sugirió al monarca tal acción. Y es que hacia el siglo XVIII se crearon muchos museos en Europa comenzando por el Louvre de París, hecho que contri- buyó a tomar esta misma medida en España. Sin embargo, se ha dicho en mu- chas ocasiones que el del Prado se pudo concretar realmente gracias al interés de María Isabel de Braganza, mejor cono- cida como la reina Isabel La Católica, quien impuso el proyecto de crear un museo que pudiera dar cabida a las co- lecciones reales. A partir de ese momento, el museo co- menzó a construir una historia propia, que va desde transformaciones físicas del edifi- cio, grandes anécdotas producidas por sus directores hasta aquellas que nacen de la obra, que hoy se encuentra expuesta o en sus bodegas, a la espera de salir para ser vista tanto en el mismo recinto como en al- guna exposición itinerante. Sara -mi anfitriona-, dijo que incluso éste fue un cuartel de caballería durante las invasiones napoleónicas al territorio ibé- rico, donde fue saqueado hasta dejarlo en ruinas. “Imagina, sus techumbres fueron desmontadas para hacer municiones con el plomo de las mismas, todo hasta que bajo dictamen del Consejo de Indias, se consi- deró restaurarle en un decreto firmado el 2 de marzo de 1818. La transformación más reciente se dio hace muy poco, cuando en 2008 se abrió una sala adjunta que le per- mitió ampliar hasta en 50% su capacidad de exhibición de obra”, continuó. Obra Una vez iniciado el recorrido, Sara me ex- plicó que el Del Parado no es un recinto co- mún. Otros museos -como el Louvre o la Tate Gallery de Londres-, cuentan con colecciones de prácticamente todas las escuelas y épocas; caso contrario a éste, en donde las colecciones fueron formadas por unos cuantos reyes afi- cionados al arte y donde, incluso, algunas de las piezas fueron hechas por encargo. Quizá por ello, el pintor Antonio Saura dijo alguna vez entre estas paredes: “Este museo tal vez no sea el más extenso, pero sí el más intenso”.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=