Especial de Turismo
L I F E S T Y L E • A R T E Real Estate Market | 175 Ya en el siglo XVII, la obra de Rubens como la de Van Dyck encuentran un lugar especial al interior del Del Prado, sin em- bargo, de igual forma se cuenta con exce- lente obra de mano de Juan Carreño de Miranda, Francisco de Herrera y el catalán Francisco Ribalta, cuya obra encuentra co- nexión con el realismo de Caravaggio. Grandes maestros Con una seria expresión, Sara dijo que sería difícil en extremo señalar un protago- nista del Museo del Prado, sin embargo no hay duda de que Diego Rodríguez de Silva y Velásquez -o mejor conocido por el mote de “Velásquez”- ocupa un principalísimo espa- cio aquí, dijo Sara al llevarnos a una sala dedicada por completo a este artista. Ahí pu- dimos admirar las universalmente conocidas “Meninas”. De igual manera su “Cristo cru- cificado”, un par de obras que dejan sin alien- to a todo aquel que se pose frente a ellas. La anfitriona contó que Velásquez fue el principal exponente de la pintura espa- ñola del Siglo de Oro. Sabemos que éste comenzó su formación a los 11 años en el taller de Francisco Pacheco, donde perma- neció hasta 1617, momento en el que se es- tableció como pintor independiente. Entre sus influencias más destacadas se encuentran Caravaggio, de quien se cree que desarrolló ese “tenebrista” estilo tan particular. Luego de un tramo recorrido, llegamos al espacio exclusivo a Francisco de Goya, quien con “Las Majas” o “La Romería de San Isidro”, ganó un sitio en la historia no sólo española sino del mundo entero. Goya nació en Zaragoza, España, pero entre el 1767 y 1771 residió en Venecia donde entró en contacto con el estilo neo- clacisista que definiría su obra primera. Se dice que ayudado por Mengs, tuvo acceso a prestar sus servicios para la Corte espa- ñola hasta convertirse en el pintor oficial de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, lo que le permitió realizar numerosos re- tratos de la monarquía de aquel reino. En 1779 su estilo toma un vuelo sor- prendente al volverse más expresionista, tanto en sus temas como en su técnica. La obra clave de esta etapa fue la serie de “Los Caprichos”. Luego de la invasión napoleónica y sus enfermedades, de nueva cuenta la pintura RE Museo del Prado Madrid, España de Goya da un vuelco que lo coloca como precursor de la pintura romántica españo- la y en donde destacan obras como “El fu- silamiento del 3 de mayo en la Montaña del Príncipe Pío”. Continuando con el recorrido, logra- mos dar con la obra de El Greco, un pin- tor español nacido en la Isla de Creta, quien luego de su vida en Venecia y Roma y de haberse influenciado por personajes como Miguel Ángel, Tintoretto o Tiziano, se mudó a Toledo hacia el año 1577 para trabajar sobre todo el arte religioso, el cual en su caso está caracterizado por un trazo muy alargado de los cuerpos. Recorrer cada una de las salas no fue sólo un encuentro con algunos de los más grandes maestros de la pintura de todos los tiempos, sino al mismo tiempo, un encuentro con espacios y momentos inmemoriales que si bien es cierto han desaparecido, gracias al ta- lento de estos hombres y a la visión de otros más para hacerlo posible, hoy po- demos disfrutarlos. Y así, deambulando de sala en sala y sin percatarme del tiempo transcurrido la noche había caído. Sara me encontró y luego de un breve intercambio de pala- bras, me llevó a la salida. Yo abandoné el lugar y al alejarme, una mirada pesaba so- bre mi espalda. Al voltear, no sé cómo pu- do ser pero una luz brilló en los ojos de Velázquez. Sólo decidí perderme en las ca- lles madrileñas, como todos aquellos mo- mentos pintados sobre los lienzos...
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