Cambios y compromisos para un México diferente

Real Estate Market 254 BÚSQUEDA DE UN MODO MEXICANO DE HACER LAS COSAS Las ciudades coloniales mexicanas resultan de una com- binación de recursos materiales, arquitectónicos e ideales. Su presencia, sobre todo en el centro-norte, con el tiempo se desplaza hacia el sur del país. Conjuntos de belleza extraor- dinaria en ciudades que la riqueza minera desarrolló, como Guanajuato, Taxco, Guerrero, Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Pachuca; y otras con fines de gobierno, admiración y producción agropecuaria, como la Ciudad de México, Mérida, Campeche, San Cristóbal de la Casas y Oaxaca, en- tre las más distinguidas del espacio estético colonial. La historia desbordó en el primer cuarto del Siglo XVI la céntrica y sobrepoblada Europa, merced a la equi- vocación que trajo a Cristóbal Colón a América y no a la India, como quería él, provocando una invasión por ex- pansión de los reinos ultramarinos en la madura plenitud del Renacimiento. Los frailes enseñaron a los indígenas las técnicas europeas de pintura y tomaron en retribución las autóctonas para sus representaciones religiosas. Los cuadros y los retablos de los templos católicos de la Nueva España son en su conjunto eclécticos, los compone una diversidad de expresiones singulares que no corresponden a un estilo particular: hay renacentistas-manieristas flamencos, italianos e italiano-flamenco-españoles. Se registra el origen de un arte indio-mestizo-novohispano, o “pos-indio-hispánico”, que entrelaza a la sociedad autóctona con lo español, pero por momentos presenta imaginadas y originales construcciones, registra manifestaciones de “realis- mo fantástico”: ángeles indios con alas de águilas, arcángeles indios semidesnudos con armas y penachos precolombinos peleando contra los demonios cristianos, o nahuales que pro- tegen a las almas. Recomendamos en especial una visita el convento de San Miguel Arcángel de Ixmiquilpan, en el estado de Hidalgo. En sus murales se podrá conocer su estilo híbrido, europeo- indígena. Hoy, México navega a la definición de lo contempo- ráneo. Esta mira servirá al lector para cobrar conciencia sobre los silencios procesos de la imaginación. México, con su pue- blo marcho por la independencia política, la reforma, es crisol de la nación que amalgaman Benito Juárez y la Revolución Mexicana. No se produjeron de inmediato los cambios es- téticos, los estilos siguieron siendo los mismos, ni fueron un cambio tan radical como el que se dio entre lo precolombino y la Colonia. No fue sino hasta bien entrado el siglo XIX que importa- mos estilos y modos de Europa, especialmente de Francia e Italia en la arquitectura, escultura y pintura: el neoclasicismo heredado de la Colonia. Llegaron con el porfiriato los elemen- tos de la modernidad industrial, los ferrocarriles, los puertos y el telégrafo, de un estilo afrancesado alimentado con la filoso- MELISSA LÓPEZ Mural del Exconvento de San Miguel Arcángel, Hidalgo.

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