Cambios y compromisos para un México diferente

fía del orden y el progreso que imponen un rigor urbanístico de rectitud, regularidad, uniformidad y monumentalidad. Sería erróneo subestimar la constante influencia mexicana que subyace tras la arquitectura, la escultura y la pintura en los diseños urbanos contemporáneos. Antes de la revolución los diseños arquitectónicos estaban dominados por los estilos eu- ropeos, de Londres, París y Berlín, que predominaron durante todo el porfiriato y hasta principios del siglo XX. Los edificios públicos se inspiraron también en influencias como Art Noueau, particularmen- te en la decoración de las ventanas. Ejemplos son los edificios neorrománticos y neogóticos, como el Palacio de Bellas Artes (iniciado en 1904) y la Oficina central de Correos (terminada en 1907), construcciones diseñadas por Adamo Boari. Corresponden a esta época otros monumentos, como El Ángel de la Independencia. Es un tiem- po en el que se pretende la integración a la visón céntrico europea que se aleja de los orígenes in- dígenas. Revolución de la modernidad y renaci- miento indígena: la revolución en la estética y la ideología fueron la reacción contra el estilo euro- peo. Surgieron entonces los diseños modernos y funcionalistas, en particular para los edificios públicos y monumentos, que nos devolvieron el significado de lo nacional mexicano. Acompañado del brote de la clase media urbana que dio singular sentido a sus viviendas, como se ve en las colonias Roma y la Condesa (sobre el tema es recomendable la lectura de Peter M. Ward; 1991). En la ciudad de México, la visión nacional se construía con el espíritu revolucionario y nacio- nalista para definirse como mexicana, integrando a edificios públicos los murales de narrativa histórica que hacían renacer lo indio con sus culturas madres. Son representativos el mo- numento a la Revolución, que era originalmente la cúpula de un edificio destinado la Congreso; el monumento a Álvaro Obregón en San Ángel (1934); y el teatro al aire libre la colo- nia Hipódromo de la Condesa, construido en 1927. MODERNISMO E INTERNACIONALISMO Cuando el estilo internacional de los edificios de vi- drio y concerto comenzó a predominar, cuando se vio alejada la tendencia nacionalista de la arquitectura, del arte y de la representación indígena, el Estado remachó con la estandarización de edificios para escuelas, hospi- tales y oficinas públicas. Las prácticas arquitectónicas mexicanas siguieron intrínsecas en los diseños interna- cionales, y hasta el diseño internacional de pronto se deslizaba al estilo mexicano. Los dos principales arqui- tectos que siguieron la corriente mexicana “emocional”, fueron Luis Barragán y Ricardo Legorreta, basados en la arquitectura, escultura, pintura y cromática original- mente mexicanas. La obra de arte espacial no es creación de un artista úni- co ni representa un solo estilo o modo de vida ni a técnicas concretas de un solo ingenio; es el resultado de una varie- dad de medios, técnicas y especialidades que tienen autono- mía, pero se encuentran y entrelazan desde el origen de la magia primitiva. Se pude ver lo primero y lo último. L i f e sty L e • A rt e Real Estate Market 255 FLICKR PANORAMIO Oficina Central de Correos. Catedral de Zacatecas

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