Carlos Slim

L I F E S T Y L E • A R T E absoluto. Lo que era verdad para los pinto- res de ayer, hoy no es más que mentira. Declaramos, por ejemplo, que un retrato no debe parecerse al modelo, y que el pintor lleva dentro de sí los paisajes que quiere fi- jar en el lienzo”. Así de claro hablaban en el “Manifiesto de los pintores futuristas”, fir- mado en Milán (1910) por Umberto Boccioni, Carlo Carrá, Luigi Russolo, Giacomo Balla, y Gino Severino. Se reclama como en todas las vanguar- dias precedentes y posteriores la libertad ab- soluta del creador, pero dentro de la realidad histórica en la que se vivía, era una época en la que era inevitable el tomar partido, la hui- da hacia delante, la confianza absoluta en la importancia de lo artístico para el mundo. Mientras tanto, el arte mismo se alejaba a marchas forzadas de la comprensión de las obtener una pintura total, que exige la coo- peración activa de todos los sentidos, pintu- ra estado anímico plástico de lo universal, es necesario pintar ruidos y olores, como can- tan y vomitan los borrachos”. (Manifiesto fu- turista, de Carlo Carrá, Milán, 1913). Pero el futurismo, pese a sus veleidades fascistas y su amor por la guerra, (la higie- ne del mundo) aportó al arte el convertir en tema la tecnología, hacer que el arte mos- trara el dinamismo de una época llena de cambios: los futuristas querían pintar el mo- vimiento mismo. Eran elitistas y estaban dominados por un exagerado culto al ge- nio, buscaban devolver Italia al mapa del arte moderno del que había desaparecido durante siglos, querían unir vida y arte, ar- te y revolución, eran otros tiempos. “Todo es convencional en arte. En pintura no hay Real Estate Market | 205 ( En esta página ) Velocidad abstracta - El coche ha pasado (1913) de Giacomo Balla Óleo sobre lienzo, 50 x 65.5 cm Tate Gallery, Londres

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