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Real Estate Market 206 L i f e sty l e • A rt e la invitación se recibió con retraso, la armonía en la ruta no se perdió. Rescatada por una compañía vitivinícola y la embajada española, dos triángu- los confluyen en un rectángulo que traza en alto y bajorrelieve flechas y geometrías que provocati- vamente sugieren el nombre de la obra: México . Sigue la controvertida estación 12. Sin poderse admirar por todo el público, tras litigios por la pro- piedad del terreno, una de las más bellas obras de la ruta se encuentra hoy literalmente tras las rejas. Es prisionera de un colegio que destruyó su base origi- nal y en contra de su autor, el australiano Clement Meadmore, se encuentra rodeada de flores. Pierde todo dijo el artista en 2004, en la última entrevista de su vida. Una estructura orgánica arroja nuestra mirada a un laberinto infinito. La cinta de Moebius habla de eternidad, denuncia, reclamo y esperanza por recuperar lo que nos es propio. Después del sinsabor nos detiene un Muro articulado . El austriaco Herbert Bayer invita a es- calar visualmente un eje central de acero que une 33 módulos rectangulares de concreto indepen- dientes entre sí. Reto a la ingeniería que evoca las grecas zapotecas, la escultura antaño se levantaba orgullosa y ahora compite con los edificios y el sinsentido de la traza urbana. Continúa una lúdica Tertulia de Gigantes . La presencia de los Países Bajos en la figura del escul- tor Joop J. Beljon rescata las construcciones meso- americanas y en grandilocuentes estructuras de casi ocho metros de alto, a veces se confunden con piezas de un ajedrez de bloques masivos de concreto armado en morados, anaranjados, rosas y violetas sugeridos por el propio Goeritz y que hoy se conservan gracias a una compañía aseguradora. La Puerta de paz nos permite transitar en las oquedades de un pentágono unido y sobrepuesto a otro. La sobriedad israelí de Itzhak Danziger, ahora protegida por el Instituto Cultural México-Israel y un despacho arquitectónico, despliegan en azul y amarillo un origami de concreto que permite la meditación sobre nuestro paso por la ciudad. De nuevo Francia se presenta en la parada 16. Olivier Seguin recuerda los enterramientos del paleolítico en un nuevo dolmen, a la vez que resignifica los dinteles prehispánicos. Estructuras en negro y blanco, hablan de los opuestos que se complementan: positivo y negativo, hombre y mujer, día y noche, sueño y vigilia, realidad y ficción. Cercada por un rectángulo rojo, emerge triunfante una blanquísima colum- na serpenteante. La participación del marroquí Mohamed Melehi, protegida por una cadena de restaurantes, pero consignada a la lateral del Periférico, demuestra que mediante la forma simple se fecunda el cielo. Icono de la pista de canotaje de Cuemanco, el mexicano Jorge Dubón pre- senta en dos piezas la libertad de unas alas geometrizadas que se extienden delante de una columna cortada. Amarillo frente a blanco bailan ante árboles y aguas que los observan. La decimonovena estación nos invita a contemplar la Puerta del viento . México y Helen Escobedo en mancuerna erigen dos estructuras laterales con un

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