CRÉDITO HIPOTECARIO

Real Estate Market 189 L i f e sty L e • A rt e EL CONCEPTO FORMALIZADO La Banca, con mucho de lo que actualmente conocemos, surgió en Italia a principios del Renacimiento, sobre todo en las pode- rosas ciudades del norte, como Venecia, Florencia y en el puer- to de Génova. En el caso de Florencia, fueron las familias Bardi y Peruzzi quienes dominaron la Banca de esa ciudad en el siglo XVI, estableciendo sucursales en muchas urbes europeas. Sin em- bargo, el banco más famoso fue el de los Medici, fundado por Juan de Medici en 1397; su hijo Cossimo es famoso por haber sido uno de los grandes banqueros del Renacimiento. Cabe aco- tar que el trabajo de banquero profesional surgió hacia el año de 1100, denominados banchieri, cuyo nombre deriva del banco en que se sentaban para hacer sus transacciones. Con el paso del tiempo, el desarrollo de la Banca comenzó a exten- derse a toda Europa, dando lugar a innovaciones notables en lugares como Ámsterdam (siglo XVI) o en Londres, durante los siglos XVII y XVIII. En este país es famosa dentro de la historia de la Banca, la familia Rothschild, dinastía de origen judío alemán, conformadores de bancos e instituciones financieras que en el siglo XIX se convirtieron en uno de los linajes financieros más importantes de Europa. Cabe subrayar que siglos atrás, los miembros de la religión cris- tiana no veían bien los préstamos con interés; en sí, los considera- ban casi un pecado, el de la usura. Paradójicamente, en la Nueva España, los grandes banqueros y prestamistas fueron los miembros de la Compañía de Jesús que llegó a tener, por su labor bancaría y de crédito, una fortuna inconmensurable; fue tal que fue una de las causas de su expulsión de tierras americanas en 1767, con el fin de reforzar el poderío del monarca español, que dados los negocios jesuíticos, se veía mermado. Dada la situación planteada como se dijo líneas arriba, los miembros de la religión judía se volvieron casi los únicos que podían dedicarse al negocio del préstamo. En muchos lugares, las llamadas “Juderías”, se fueron convirtiendo en núcleos de ne- gocios bancarios. Con el tiempo, la Iglesia se flexibilizó y en tér- minos bancarios, se comenzaron a distinguir entre los préstamos para subsistir, donde era ilícito cobrar interés, y los préstamos para invertir, donde quedaba justificado el tipo de interés que podía ejercerse. Posteriormente, con la llegada de nuevas formas de comunicación más expedita, los bancos crecieron de manera sustancial no sólo en tamaño sino también en alcance geográfico. Cossimo de Medicis, uno de los más importantes banqueros del Renacimiento, en un retrato que le hiciera Pontormo. En la Edad Media, en numerosos libros de los llamados “Iluminados”, queda patente la manera en que la gente entregaba sus bienes a los señores feudales.

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