Crisis en Estados Unidos

Real Estate Market | 173 L I F E S T Y L E • A R T E CORTESÍA THE ART INSTITUTE OF CHICAGO . como vagones de trenes o restaurantes- en escenarios para desplegar universos de con- finamiento personal. Hay una dolencia aso- cial, un malestar que desencaja las funciones de lo público y lo privado. Por una parte ex- hibe lo privado, el interior de casas o depar- tamentos, en escenas enmarcadas mediante puertas o ventanas, que dejan entrever a sa- zón voyeur lo que sucede al interior. Colocándonos en situaciones de mimetis- mo; por ejemplo, en calidad de espectadores, miramos a alguien mirar… miramos a al- guien reflexionar, miramos a alguien bañar- se de sol, miramos a alguien ensimismarse. Y por otra parte, esas escenas que suceden en la intimidad, se trasladan a los espacios públicos y suceden de igual manera: la inti- midad reina triunfante sobre lo público. La obra de Hopper anuncia, tal como la función del vidrio, una era en la que se establece como norma una cisura física, in- visible, que cristaliza y solidifica las rela- ciones interpersonales. Pero, tal como el vidrio, esta herida patente en la socializa- ción, se exhibe obscena sin nada que ocul- tar. Acrecentando aún más el abismo insal- vable que separa a cada individuo de su entrono y alimentando el anonimato y las paradojas de la intimidad en las socieda- des contemporáneas. T EMPORALIDAD LUMÍNICA Hopper es un virtuoso en el uso de la luz, pero más allá de las destrezas técnicas que pone de manifiesto, la luz en su obra se traduce en temporalidad. Títulos como Interior veraniego, Viento en la tarde, Las once de la mañana, Sol matinal, Mediodía, Oficina de noche , refieren a temporalidades específicas que no podemos pasar por alto. Tratando de analizar los detonantes del sentimiento siniestro que propicia la obra de Hopper, encontramos que sus escenas recu- rren al lenguaje cinematográfico. La pintura de Hopper funciona como el fotograma de una película, el antes y el después son cerce- nados, de modo que sólo resta la imagen inexplicable de lo que sucede en medio. Es por ello que no existe una narrativa en su obra, no sucede algo de lo que podamos o queramos dar cuenta. La obra deja abierto su propio signifi- cado. El mismo Hopper alguna vez men- cionó acerca de su trabajo: “Espero que no obvie ninguna anécdota, porque ninguna está intencionada.” Lo siniestro en su tra- (Pág. 220) Early Sunday Morning, 1930 por Edward Hopper Óleo sobre tela 89.4 x 153 cm (En esta pág.) Nighthawks, 1942 por Edward Hopper Óleo sobre tela 84.1 x 152.4 cm

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