Real Estate Market EN F O QU E 124 • La idea “falsa” de que los valores de las casas o de los bienes inmuebles sólo crece con el tiempo y nuca se devalúa, protegiendo así cualquier crédito otorgado a este sector. • La “avaricia” de las instituciones financieras de crear “seguros” que no eran otra cosa que derivados en forma de Credit Defaults Swaps (CDS), que en términos generales, eran una nueva forma de hacer dinero, mediante el cobro de primas, al vender de un banco a otro un crédito hipotecario otorgado a una persona y pagar una prima a cambio de un “seguro” del crédito, mismo que fue vendido por la misma institución financiera a otra institución financiera, con la falsa idea de estar “asegurado” contra el incumplimiento de pago del crédito en cuestión, y por la falsa expectativa de que el valor del inmueble no bajaría. ¿Y todo esto qué causó? Vamos por partes: 1) Los créditos baratos crearon un mundo donde los bancos no requerían capital de parte de los clientes para dar créditos hipotecarios, prestando en ocasiones hasta el 125 por ciento o más del valor de la casa, con la única garantía de la hipoteca sobre la vivienda y otros tantos productos “innovadores”. Esto sólo ocasionó una bomba de tiempo, ya que con un “estornudo” en las tasas de interés, subiendo unos pocos puntos base, haría que el cliente no pudiera hacer frente al pago. También se lograría que el valor de la vivienda en general se reluciera (que de hecho se logró), ya que a menor dinero disponible menos demanda sobre los bienes inmuebles, por ende, reducción del valor de los mismos (simple ley de oferta y demanda) y entonces las garantías ya no cubrirían los créditos otorgados y así inicia la cadena de incumplimientos. 2) La verdad sea dicha, los bienes inmuebles, como los de consumo, están atados a la ley de oferta y demanda y aunque buena parte del capital está asegurado, al ser un inmueble (un bien tangible), también es cierto que si la disponibilidad al crédito se reduce, hay desempleo y hay sobreoferta, no hay otra conclusión de que los valores al mercado se ajusten a la baja. Simplemente el hecho de las famosas “foreclosures” o enajenaciones que hacen los bancos por incumplimiento de pago en los créditos hipotecarios, vendiendo las casas a valores por debajo de su avalúo original dan una idea de esta realidad. Por ejemplo, en la zona residencial de Key Biscayne, en Miami Florida, un departamento de 100 metros cuadrados, que había llegado a un valor de 700 mil dólares en el 2006-2007, se vendía en septiembre del 2008 en 550 mil dólares. No hay vuelta de hoja, cuando el dinero se encarece, disminuye la demanda por los bienes inmuebles y los valores tienden a bajar, y al revés. 3) Los famosos CDS crecieron de manera irracional. Según reporte de Credit Suisse, del pasado 29 de septiembre, del área de Equity Research, estos alcanzaron en 2007, los 57 trillones (estadounidenses) o diez veces el mercado corporativo de bonos, creciendo al 172 por ciento promedio anual en los últimos cuatro años… Ahora, si a esta deuda se le aplica el efecto “dominó”, es decir, que se inicie una falta de pago de los créditos relacionados pues se tienen los resultados que hoy ya son historia: Bear Sterns, Lehman Brothers, AIG, Merril Lynch, etc. No pudieron hacer frente a sus obligaciones y el Estado tuvo que rescatarlos, con algunas excepciones. Con un tamaño de problema como éste, sólo el Estado tiene la posibilidad de salvar a la banca, evitando un mal mayor: que los clientes de los bancos pierdan sus ahorros. Si las soluciones parecen justas a los ojos de la gente, esa es cuestión de cada quien, en lo personal opino que, como menciona The Economist de fecha octubre 11 en su sección “Finance and Economics”, en momentos como éste, sólo el Estado puede evitar un mal mayor mediante la socialización o estatización, parcial en alguno casos, del sistema financiero. Como ejemplo tenemos la reacción del gobierno de Estados Unidos con su plan de rescate de 700 mil millones de dólares y el de los gobiernos BROISSIN ARQUITECTOS
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