Querétaro

A este esquema, que suena como “darse un balazo en el pie y matar a la gallina de los huevos de oro” -todo al mismo tiempo-, se le ha llamado en Estados Unidos, Crisis Subprime, debido a que estas hipotecas otorgadas por millones, tenían calificaciones de calidad de retorno de inversión por debajo de lo mínimo razonable, situación por la que se les bautizó como Hipotecas Ninja debido a sus características: No income, no job, no assets, es decir, los préstamos iban a individuos que no tenían ni ingresos, ni trabajo, ni activos para poder responder a sus deudas. De esta manera comenzó a acumularse una deuda interna estratosférica, toda vez que dadas las condiciones tan “idóneas” para comprar una casa, las propiedades comenzaron a subir sus precios como la espuma. Total, se vivían tiempos de bonanza inmobiliaria –o irracionalidad generalizada-, gracias al crédito barato, resultado de las tasas de interés más bajas en la historia que ha tenido nuestro vecino país del norte y las cuales llegaron a ser iguales al 1%. Hoy la historia ha cambiado. La economía norteamericana enfrenta, dicen los expertos, una crisis de tal magnitud que es peor que la Gran Depresión de 1929; las ventas han caído a cifras magras, la construcción en el mejor de los casos se ha ralentizado y el país ha quedado -ya por varios meses-, al borde de la recesión económica; sin olvidar claro está, que el Tesoro norteamericano ha tenido que intervenir varias instituciones financieras (incluyendo las de Fannie, Freddy y sus amiguitos), con recursos de los contribuyentes para aliviar no sólo la salud económica de la “nación más poderosa del mundo”, sino la del resto del globo. MÉXICO, UN CASO EXITOSO De acuerdo con un análisis presentado por el Servicio de Estudios Económicos de BBVA-Bancomer, encabezado en México por Adolfo Albo, en nuestro país ante la lección de la crisis económica de 1995, en donde vimos cosas similares a las que ahora flotan en el ambiente, las cosas sucedieron de esta manera. Primero se tuvieron que controlar las variables macroeconómicas como inflación, tasas de interés, paridad cambiaria y superar la turbulencia internacional para así sentar las bases de una estabilidad económica. Luego que la confianza en el país volvió, se comenzó a crear un entorno propicio para crear un mercado de bursatilización hipotecaria. Para esto se reforzaron reglamentos, leyes y estatutos, así como se fortalecieron instituciones de creación, financiamiento y fomento a la vivienda como la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), la Comisión Nacional de la Vivienda (CONAVI), los Institutos de Vivienda, así como el Infonavit y su contraparte federal, el Fovissste. Esta circunstancia echó a andar la maquinaria en la industria de la construcción y la vivienda. Los inversionistas, desarrolladores y constructores comenzaron a generar confianza a tal grado, que llegó un momento en que los recursos propios (de las empresas), dejaron de ser suficientes para hacer frente a la enorme demanda de vivienda, que se acumuló luego de años de abandono gubernamental y el temor de las crisis sexenales recurrentes, que eran como toda una costumbre mexicana nacida en el año de 1976. A la mejoría en el ambiente de negocios, se le sumó la intervención de la banca privada, quien al observar tan grande mercado por cubrir (calculado en más de 5 millones de viviendas), se integró al financiamiento de vivienda, con lo que hoy se expiden hipotecas en las condiciones más IMGRES•AH Bolsa de Valores de Frankfurt en Alemania. Real Estate Market CR ÉD I TO 106

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