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Ciudades de todo el mundo impulsan la transición energética y piden acelerar el abandono de los combustibles fósiles para avanzar hacia economías sostenibles y resilientes.

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Ciudades de todo el mundo pidieron una aceleración en la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables durante la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles, organizada recientemente en conjunto por Colombia y los Países Bajos, en Santa Marta, Colombia.

 

La conferencia se concibió como un espacio para países, gobiernos subnacionales y otras partes interesadas que reconocen la necesidad de implementar una transición hacia fuentes de energía renovables de manera justa, ordenada y equitativa, en consonancia con los objetivos climáticos y la mejor evidencia científica disponible. La conferencia se erige como uno de los resultados más prometedores de la COP30, al señalar un cambio concreto de los compromisos globales a la implementación local.

 

El objetivo de la conferencia es iniciar un proceso concreto mediante el cual una coalición de países comprometidos, gobiernos subnacionales y partes interesadas relevantes puedan identificar e impulsar vías que permitan implementar una transición progresiva hacia la eliminación de los combustibles fósiles, creando sociedades y economías sostenibles.

Los organizadores de la conferencia afirmaron que este proceso se basará en la experiencia y las perspectivas de los gobiernos nacionales y subnacionales, el mundo académico, los pueblos indígenas, las personas de ascendencia africana, los campesinos, la sociedad civil, los trabajadores, el sector privado y otros actores clave en las diferentes etapas de la transición.

A principios de abril, más de 25 ciudades de todo el mundo se unieron a los gobiernos de Colombia y los Países Bajos en un diálogo virtual convocado conjuntamente por C40 e ICLEI, lo que garantiza que la conferencia refleje una perspectiva subnacional verdaderamente global y muestre la transición en acción a nivel local.

 

 

Las ciudades son fundamentales para esta transición. Los centros urbanos representan el 75% de las emisiones globales relacionadas con la energía, lo que hace que la acción local sea crucial para el progreso mundial. También es allí donde los impactos de la dependencia de los combustibles fósiles son más visibles, desde el aumento del costo de vida hasta el empeoramiento de la contaminación del aire y las perturbaciones relacionadas con el clima. En las ciudades del C40, las emisiones per cápita ya han caído por debajo de los niveles prepandémicos, lo que marca cuatro años consecutivos de descenso y demuestra que es posible un progreso sostenido.

 

Desde menores costos energéticos hasta un aire más limpio y comunidades más resilientes, esta transición está mejorando la vida de las personas hoy y, al mismo tiempo, asegurando nuestro futuro. Y son las ciudades donde esta transición se convierte en realidad.

 

Los alcaldes están electrificando el transporte, impulsando las energías limpias, capacitando a la fuerza laboral y haciendo que las viviendas sean más eficientes y asequibles, demostrando que podemos fortalecer nuestras economías a la vez que reducimos nuestra dependencia de los volátiles mercados de combustibles fósiles.

Esta es una oportunidad para construir comunidades más saludables, asequibles y seguras. Y las ciudades están listas para liderar este proceso.