La transición energética ya no es un concepto aspiracional, sino un imperativo económico, urbano y ambiental.
A través del programa Green Future Fellowship, financiado por el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del gobierno británico, 13 ingenieros e investigadores han recibido 3 millones de libras cada uno para convertir, en un horizonte de diez años, ideas disruptivas en soluciones comercialmente viables frente a la crisis climática.
En total, la Academia planea destinar 150 millones de libras en cinco años para apoyar al menos 50 proyectos de alto impacto.
“La ingeniería desempeña un papel fundamental en la lucha contra la crisis climática”, afirmó la Dra. Hayaatun Sillem, directora ejecutiva de la Real Academia de Ingeniería. El enfoque, subraya, es llenar un vacío histórico en la financiación: apoyar a largo plazo tecnologías escalables que puedan operar en el mundo real, no solo en el laboratorio.
En paralelo, el proyecto Aspect, liderado por el Dr. Matthew Lloyd Davies, busca llevar a escala comercial los paneles solares fabricados con perovskita bajo principios de economía circular. A diferencia de los paneles convencionales –difíciles de reciclar y diseñados para una sola vida útil–, esta tecnología reduce materiales tóxicos y facilita su reutilización, un factor clave para desarrollos inmobiliarios que buscan certificaciones ambientales y menores costos de ciclo de vida.
Otro frente crítico es el digital. El investigador Rostislav Mikhaylovskiy, de la Universidad de Lancaster, trabaja en una nueva memoria magnética basada en pulsos de terahercios que permitiría almacenar datos sin generar calor. Hoy, los centros de datos consumen alrededor del 1.5% de toda la electricidad mundial, y hasta el 40% se destina a refrigeración. Reducir ese consumo no solo es una victoria climática, sino una oportunidad estratégica para el real estate vinculado a data centers, uno de los segmentos de mayor crecimiento global.
La lista se completa con proyectos que convierten CO₂ residual en combustibles y plásticos útiles, o que extraen metales críticos para baterías y paneles solares filtrando agua salada, cerrando así el círculo entre energía limpia, materiales estratégicos e infraestructura sostenible.
Las próximas rondas del programa ya están en marcha. Los ganadores de la segunda cohorte se anunciarán a inicios de 2027, mientras que una tercera convocatoria abrirá en otoño de 2026, junto con una ruta acelerada internacional. La carrera por redefinir la energía –y el entorno construido– ya comenzó.


