Con la llegada de la primavera, tradicionalmente el periodo más activo para la venta de viviendas en Estados Unidos, el mercado inmobiliario vuelve a atraer la atención internacional. Este contexto coincide con un ligero aumento en la tasa promedio de las hipotecas a 30 años, que se sitúa alrededor del 6%, después de haber descendido brevemente a 5.98%, su nivel más bajo desde septiembre de 2022.
Factores como el conflicto en Medio Oriente han incrementado los temores inflacionarios y han generado presión al alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo que impacta directamente en el costo del financiamiento hipotecario.
Algunos economistas advierten que, si las tensiones internacionales continúan elevando los precios del petróleo, las tasas podrían mantenerse bajo presión justo cuando el mercado entra en su temporada de mayor actividad.
En este contexto, el mercado inmobiliario del sur de Florida muestra una dinámica particular. La demanda en la región sigue siendo impulsada en gran medida por compradores internacionales, especialmente provenientes de América Latina. Muchos de estos inversionistas adquieren propiedades en efectivo o con una baja dependencia de financiamiento hipotecario, lo que reduce su exposición a las variaciones en las tasas de interés.
Datos de MIAMI Realtors indican que en 2025 los compradores extranjeros representaron el 15% de las compras residenciales en el sur de Florida. Además, casi la mitad de todas las transacciones internacionales en el estado se concentran en tres mercados clave: Miami, Fort Lauderdale y West Palm Beach.
La participación de estos inversionistas internacionales contribuye a mantener la actividad en el mercado incluso en periodos de mayor volatilidad financiera.

