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Las compraventas de hogares unifamiliares superan el récord de 2007, mientras los departamentos alcanzan máximos históricos en precio por metro2.

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Según los últimos datos del Consejo General del Notariado, en 2025 se formalizaron 185,097 compraventas de viviendas unifamiliares, lo que supone un crecimiento interanual del 11.5% y un volumen superior al máximo registrado en 2007, cuando se alcanzaron 178,381 operaciones.

 

El contraste es claro frente al comportamiento de los departamentos. Las compraventas de departamentos aumentaron apenas 2.3% respecto a 2024, hasta 567,564 unidades, todavía lejos del récord de 675,187 alcanzado antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

 

Más operaciones, pero precios contenidos

 

Ahora bien, el dinamismo de las unifamiliares no se ha traducido en un encarecimiento tan intenso como el de los departamentos.

Se situó el precio medio de los departamentos en 2,186 euros por metro cuadrado, con un incremento anual de 10.1%, superando ya el máximo histórico de 2007 (2,070 euros por metro cuadrado).

 

En cambio, la vivienda unifamiliar alcanzó 1,424 euros por metro cuadrado, un alza del 3.8% interanual. Aunque se aproxima a los niveles previos a la crisis (1,429 euros por metro cuadrado en 2007), todavía no los supera.

 

La lectura económica es relevante: mientras los departamentos muestran una mayor presión sobre precios, las unifamiliares combinan expansión en operaciones con un crecimiento más moderado en valores, lo que sugiere margen de consolidación sin tensiones excesivas.

 

Un cambio que comenzó con la pandemia

El actual impulso no surgió de forma repentina. Durante 2020, con el estallido del COVID-19, el mercado empezó a evidenciar un desplazamiento hacia viviendas más amplias y entornos menos densos.

El teletrabajo y los confinamientos llevaron a muchas familias a replantear sus prioridades residenciales. A finales de ese año, las unifamiliares llegaron a representar el 22.5% de todas las viviendas vendidas, un máximo histórico en términos de cuota.

“La gente buscaba otro tipo de vivienda donde poder conciliar, con más espacio y cerca del entorno rural”, explica a este medio un analista del sector”.

Pero en 2021 y 2022 el fenómeno perdió intensidad. La generalización del teletrabajo fue menor de lo esperado y parte de la demanda regresó a los núcleos urbanos. Sin embargo, tras dos años de ajustes, el segmento ha retomado impulso hasta superar los niveles de 2007 en número de operaciones.

Viviendas más grandes: una tendencia estructural

 

Coincide el auge de los chalets con otro dato relevante: el tamaño medio de la vivienda adquirida en España continúa aumentando.

 

En 2025, la superficie media se situó en 112.7 metros cuadrados, ligeramente por encima de los 112.1 metros cuadrados de 2024.

Las diferencias por tipología son significativas:

  • Pisos: 93.8 metros cuadrados de media.
  • Unifamiliares: 172.2 metros cuadrados de media.

Es decir, la vivienda unifamiliar prácticamente duplica la superficie de un departamento promedio.

No obstante, el crecimiento del tamaño no fue uniforme en el territorio español. Comunidades como Cantabria (+1.8%), Galicia, La Rioja y País Vasco (+1.2% en cada caso) registraron los mayores incrementos.

También avanzaron Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Navarra. En contraste, regiones como Extremadura, Canarias, Aragón, Murcia, Cataluña, Baleares y Asturias mostraron descensos en la superficie media adquirida.

 

¿Cambio coyuntural o giro estructural?

 

La comparación histórica con 2007 muestra un escenario distinto al del anterior ciclo expansivo. Entonces, el auge estuvo impulsado por un fuerte apalancamiento y una expansión masiva del crédito. Hoy, en cambio, el crecimiento se apoya en una demanda más selectiva y en un cambio de preferencias: mayor espacio, privacidad y presencia de zonas exteriores.

 

Al mismo tiempo, los departamentos, ya por encima de sus máximos históricos en precio, podrían enfrentar mayor sensibilidad ante la evolución de los tipos de interés y la capacidad adquisitiva de los hogares.

El mercado cierra 2025 con dos velocidades claras:

  • Un segmento unifamiliar en expansión, con récord histórico en operaciones.
  • Un mercado de departamentos más maduro, con precios en máximos y crecimiento moderado en volumen.

Para este 2026, la clave estará en la capacidad de oferta —especialmente de suelo finalista en periferias y áreas metropolitanas— y en la evolución del crédito hipotecario. Lo que parece consolidado es el cambio en la demanda: el comprador español prioriza hoy más metros cuadrados y calidad de vida que hace una década.