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Con el arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la atención se concentra en los estadios, la llegada de turistas y la derrama económica que generará el torneo. Sin embargo, detrás de este evento global existe otro desafío menos visible: la capacidad logística de las empresas para responder a cambios acelerados en la demanda.

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De acuerdo con estimaciones de Deloitte, México recibirá alrededor de 836 mil asistentes durante el Mundial, de los cuales cerca de 280 mil serán turistas internacionales. Este flujo de visitantes incrementará la actividad en sectores como retail, alimentos y bebidas, hospitalidad y comercio electrónico, generando picos de consumo en determinadas ciudades y fechas de partido.

Especialistas del sector señalan que el principal reto no suele ser la falta de inventario, sino la capacidad operativa para surtir productos y mantener la disponibilidad cuando la demanda se concentra en momentos específicos.

 

“Muchas empresas se prepararon para vender más durante el Mundial, pero conforme avanzan las primeras semanas del torneo el verdadero reto está en responder con rapidez cuando la demanda se concentra en determinados momentos”, explicó Manuel Farías, subdirector de Sistemas de Almacenamiento de PM STEELE.

 

Ante este escenario, diversas organizaciones han optado por optimizar sus instalaciones existentes en lugar de construir nuevos centros logísticos. La estrategia incluye una mejor organización de almacenes, aprovechamiento del espacio vertical e incorporación de sistemas de almacenamiento que permitan agilizar el movimiento de mercancías.

PM STEELE, empresa mexicana especializada en sistemas de almacenamiento, destaca que herramientas como racks selectivos, dinámicos y entrepisos permiten reorganizar operaciones y aumentar la capacidad de respuesta sin realizar grandes inversiones en infraestructura.

 

Aunque el impacto del Mundial suele medirse por la ocupación hotelera, el turismo o el gasto de los visitantes, el torneo también pone a prueba la eficiencia de las cadenas de suministro.

 

Mantener abastecidos comercios, restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento requiere una coordinación logística capaz de adaptarse rápidamente a los cambios en los patrones de consumo que acompañan uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.