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Londres lidera por quinto año consecutivo el Índice de Ciudades en Movimiento del IESE, gracias a su fortaleza en gobernanza, innovación, movilidad, calidad de vida y desarrollo urbano sostenible.

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Por quinto año consecutivo, Londres se mantiene como la ciudad más destacada del mundo en el Índice de Ciudades en Movimiento (CIMI), elaborado por el Centro de Globalización y Estrategia de IESE Business School.

 

El estudio, considerado uno de los referentes internacionales para evaluar la competitividad urbana, analizó 183 ciudades de 92 países y concluyó que la capital británica continúa siendo el mejor ejemplo de cómo combinar crecimiento económico, gobernanza eficiente y calidad de vida.

 

La clasificación de este año coloca a Nueva York y París en la segunda y tercera posición, seguidas por Berlín, Tokio, Singapur, Ámsterdam, Copenhague, Seúl y Pekín, que completan el Top 10 mundial. Más allá de una simple lista, el informe ofrece una radiografía de los factores que determinan el éxito de las ciudades en un contexto marcado por la transformación tecnológica, la presión ambiental y la creciente demanda de espacios urbanos más habitables.

Londres destaca por su capacidad para sobresalir simultáneamente en áreas estratégicas como capital humano, gobernanza, planificación urbana y proyección internacional. A ello se suman resultados sobresalientes en movilidad, economía y tecnología, una combinación que, según los autores del estudio, ninguna otra ciudad ha logrado replicar con la misma consistencia.

De acuerdo con el profesor Joan Enric Ricart, coautor del informe, señala que las ciudades que lideran la transformación urbana comparten una característica fundamental: una visión de largo plazo capaz de trascender los ciclos políticos y de integrar tecnología, transparencia institucional y estrategias sostenibles.

 

En otras palabras, las urbes más exitosas son aquellas que entienden que el desarrollo urbano no puede depender únicamente de la inversión en infraestructura, sino también de la capacidad de generar cohesión social y bienestar.

 

Precisamente, uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el crecimiento económico por sí solo ya no garantiza una posición de liderazgo. Nueva York, por ejemplo, encabeza la categoría económica y ocupa el segundo lugar global, pero sus resultados son considerablemente más modestos en cohesión social y medio ambiente.

 

 

Refleja esta situación una tendencia observable en varias ciudades estadunidenses, donde la fortaleza financiera y tecnológica convive con desafíos en sostenibilidad e inclusión.

Con respecto a Asia, la evolución de Pekín y Tokio confirma el creciente protagonismo de la región en la competencia urbana global. Pekín logró escalar veinte posiciones en apenas dos años gracias a su robusta red de movilidad y transporte, mientras que Tokio ascendió del noveno al quinto lugar consolidando una de las trayectorias más dinámicas entre las grandes metrópolis del mundo.

 

Para América Latina, los resultados muestran un desafío pendiente. Santiago de Chile aparece como la ciudad mejor posicionada de la región en el lugar 69, seguida por Buenos Aires y Montevideo. Aunque aún lejos de las metrópolis líderes, estas ciudades evidencian avances en gobernanza y planificación que podrían convertirse en plataformas para un desarrollo urbano más competitivo.

 

La edición 2025 incorpora además un nuevo Índice de Competitividad Sostenida, que mide la consistencia del desempeño urbano a lo largo del tiempo. En esta clasificación, Zúrich ocupa el primer lugar, seguida por Ámsterdam y Londres. El resultado confirma una tendencia cada vez más clara: las ciudades mejor preparadas para el futuro son aquellas capaces de equilibrar crecimiento económico, resiliencia ambiental, cohesión social y calidad institucional.

Para inversionistas, desarrolladores y planificadores urbanos, el CIMI representa mucho más que un ranking. Es una herramienta que permite identificar los atributos que están definiendo el valor de las ciudades en el siglo XXI.

 

En un entorno donde la atracción de talento, la sostenibilidad y la innovación son factores decisivos, el éxito urbano ya no se mide únicamente por el tamaño de la economía, sino por la capacidad de construir comunidades más inteligentes, inclusivas y habitables.