La inauguración de la Torre Mohammed VI marcó un nuevo capítulo en la arquitectura vertical africana. Ubicada entre Rabat y Salé, la torre redefinió la escala urbana de Marruecos al convertirse en el edificio más alto del país y uno de los más altos del continente.
Diseñada por Rafael de La-Hoz junto al arquitecto marroquí Hakim Benjelloun, la estructura alcanzó los 250 metros de altura y 55 niveles, consolidándose como un nuevo referente dentro de la transformación urbana del eje Rabat-Salé.
![]()
Esa inspiración se tradujo en una volumetría ascendente y aerodinámica visible hasta a 50 kilómetros de distancia, convirtiendo a la torre en un nuevo punto de referencia territorial dentro del paisaje marroquí.
La torre fue concebida como un desarrollo de usos mixtos que integra hotelería, oficinas, residencias, retail y un observatorio panorámico. Entre sus componentes destaca la incorporación de un hotel Waldorf Astoria, además de espacios corporativos y departamentos de alto nivel.
Más allá de la escala, el edificio incorporó estrategias de eficiencia energética y estabilidad estructural. La fachada integró miles de metros cuadrados de paneles fotovoltaicos, mientras que el sistema estructural combinó núcleo de concreto, pórticos de acero y amortiguadores para controlar movimiento y viento.
![]()
Estas decisiones reforzaron la intención del proyecto de posicionarse no solo como símbolo visual, sino como una pieza alineada con estándares contemporáneos de construcción vertical.
Más que un récord de altura, el proyecto evidenció cómo la arquitectura icónica continúa siendo utilizada como herramienta de proyección internacional, identidad urbana y transformación territorial.