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En el transcurso de esta semana, BBVA México participó en emisiones de certificados bursátiles que, en conjunto, superan los 36 mil millones de pesos, tanto en operaciones propias como en colocaciones para instituciones públicas y empresas privadas, reflejando un entorno de alta demanda en el mercado local de deuda.

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El 9 de febrero, el banco fungió como intermediario colocador en la emisión de Certificados Bursátiles de Banca de Desarrollo de Nacional Financiera (Nafin) por 9 mil 658 millones de pesos. La operación, a tres años y tasa variable referenciada a TIIE de Fondeo más 23 puntos base, registró una demanda de 11 mil 688 millones de pesos, equivalente a una sobresuscripción de 1.55 veces. Los instrumentos obtuvieron las máximas calificaciones en escala nacional por parte de Fitch Ratings y HR Ratings.

 

Un día después, BBVA México realizó una emisión propia de certificados bursátiles por un monto total valorizado de 15 mil 277 millones de pesos, estructurada en tres tramos. Destacó un bono a 10 años —el primero con ese plazo emitido por un banco comercial en el mercado local— por 8 mil 876 millones de pesos a tasa fija de 9.26 por ciento.

 

Asimismo, colocó un tramo a tres años y medio por 6 mil 124 millones de pesos a tasa variable de TIIE de Fondeo más 32 puntos base, y una reapertura en dólares por 16 millones a tasa fija de 4.19% con vencimiento a dos años y medio. La demanda total superó los 23 mil 700 millones de pesos, también con una sobresuscripción de 1.55 veces.

 

 

Finalmente, el 12 de febrero, BBVA México participó como bookrunner en la emisión de Grupo Bimbo por 12 mil millones de pesos. La colocación se dividió en dos series: una a nueve años por 7 mil 867 millones de pesos a tasa fija de 9.22% y otra a cuatro años por 4 mil 133 millones a tasa variable de TIIE de Fondeo más 45 puntos base. La operación recibió posturas por más de 19,000 millones de pesos y contó con calificaciones ‘mxAAA’ y ‘AAA(mex)’.

 

En conjunto, las operaciones reflejan un mercado con apetito por instrumentos de emisores de alta calidad crediticia, tanto del sector público como privado.

 

También evidencian el papel activo de la banca en la intermediación y estructuración de financiamiento de mediano y largo plazo, en un contexto donde la diversificación de fuentes de fondeo y la extensión de plazos cobran relevancia para fortalecer la estructura financiera de las instituciones y empresas.