De acuerdo con el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2026, las economías desarrolladas registraron un aumento de 11% en los flujos de IED, mientras que las economías en desarrollo crecieron apenas 2%, al captar 901 mil millones de dólares. Asia en desarrollo se mantuvo como la principal región receptora con 644 mil millones de dólares, en tanto que América Latina y el Caribe reportaron un crecimiento de 14%, hasta 188 mil millones de dólares.
Durante el 2025, México captó 41 mil millones de dólares de inversión extranjera directa, un aumento respecto a los 38 mil millones del año anterior, de acuerdo con el World Investment Report 2026 de la UNCTAD. Con este resultado, el país escaló una posición y se ubicó en el décimo lugar entre los mayores receptores de IED a nivel global.
Con este resultado, México se ubicó únicamente por detrás de Estados Unidos, que se mantuvo como el principal receptor mundial de inversión extranjera directa con 277 mil millones de dólares. Le siguieron Singapur, con 151 mil millones; Hong Kong, con 116 mil millones; China, con 105 mil millones; Brasil, con 77 mil millones; Reino Unido, con 75 mil millones; Alemania, con 74 mil millones; Canadá, con 67 mil millones, y Emiratos Árabes Unidos, con 48 mil millones.
Al incorporarse al top 10 de los principales destinos de inversión extranjera, México quedó por encima de economías como India, que captó 39 mil millones de dólares; Australia, con 35 mil millones; Arabia Saudita, con 33 mil millones; Suecia, con 30 mil millones; Francia, con 22 mil millones; Indonesia, con 21 mil millones, así como Vietnam y España, que registraron 20 mil millones de dólares cada uno.
Asimismo, destacó que los sectores estratégicos —como infraestructura para IA, semiconductores, minerales críticos y tecnologías para la transición energética— representaron 44% del valor de los proyectos de inversión en nuevas instalaciones, frente al 16% observado en 2020, reflejando un cambio en las prioridades globales de inversión.
Pese a la recuperación, la UNCTAD advirtió que las perspectivas para 2026 permanecen inciertas debido a las tensiones geopolíticas, la incertidumbre en la política comercial, los elevados costos de financiamiento y la creciente fragmentación económica, factores que seguirán condicionando las decisiones de inversión internacional.