México atraviesa una coyuntura excepcional para consolidarse como el principal centro logístico-industrial de América del Norte, impulsado por el fenómeno del nearshoring, la fortaleza del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y su creciente integración con la economía estadunidense. Sin embargo, alcanzar ese objetivo requerirá una expansión acelerada de la infraestructura logística del país.