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La confianza del consumidor en México cerró 2025 con una ligera mejora mensual, aunque mantiene un balance anual negativo y un entorno de cautela que condiciona el consumo y las expectativas económicas hacia 2026.

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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en México cerró 2025 con una leve mejora mensual, aunque sin lograr revertir un año marcado por la cautela y la incertidumbre económica de los hogares. De acuerdo con cifras del INEGI, analizadas por Monex, el indicador se ubicó en 44.7 puntos en diciembre, lo que representó un avance respecto a noviembre, pero se mantuvo por debajo de los niveles observados un año antes.

 

Refleja el resultado un cierre de año con ligero optimismo de corto plazo, pero con una percepción aún frágil sobre el rumbo de la economía nacional y las posibilidades de consumo de las familias.

 

Un respiro al final del año

El avance mensual del indicador en diciembre estuvo impulsado por mejoras en todos sus componentes. Destacó la percepción sobre la situación económica del país, tanto en el presente como a 12 meses, así como una visión algo más favorable sobre las condiciones económicas de los hogares.

Sin embargo, indican los analistas que este repunte no fue suficiente para compensar el deterioro acumulado a lo largo del año. En comparación anual, la confianza del consumidor cerró 2.4 puntos por debajo de diciembre de 2024, encadenando doce meses consecutivos de retrocesos anuales, una señal clara de que el ánimo de los hogares sigue marcado por la prudencia.

Hogares más resilientes que la economía

Uno de los principales contrastes del cierre de 2025 es que la percepción sobre la situación económica de los hogares mostró mayor resistencia que la evaluación del entorno macroeconómico. Los consumidores se sienten relativamente más estables respecto a sus finanzas actuales y futuras, aunque sin un entusiasmo que se traduzca en un mayor gasto.

 

En contraste, la percepción sobre la economía del país, tanto en el presente como hacia el futuro, registró las caídas anuales más pronunciadas, lo que sugiere un bajo nivel de confianza en el desempeño económico general y en las condiciones que enfrentarán los hogares en 2026.

 

Consumo contenido y decisiones más prudentes

Los indicadores complementarios muestran que, al cierre del año, los hogares mantuvieron una postura conservadora en sus decisiones de gasto. Se observó una menor intención de compra en rubros como alimentos, vestido y calzado, así como una reducción en los planes relacionados con la compra, construcción o remodelación de vivienda.

 

 

Al mismo tiempo, hubo un ligero repunte en las expectativas para salir de vacaciones y adquirir un automóvil, lo que apunta a un consumo selectivo, más enfocado en decisiones específicas que en un aumento generalizado del gasto.

Las posibilidades de ahorro futuro y las expectativas sobre el empleo también mostraron debilidad, reforzando la idea de que las familias priorizan la estabilidad financiera frente a un entorno económico que perciben como incierto.

¿Qué se espera para 2026?

 

Hacia el inicio de 2026, el panorama para la confianza del consumidor se mantiene reservado. Si bien el repunte de diciembre ofrece una señal positiva, el indicador arranca el año en niveles bajos y con un sentimiento generalizado de cautela.

 

De acuerdo con el análisis de Monex, la evolución de la inflación, el comportamiento del mercado laboral, el ritmo de la actividad económica interna y el desempeño de las remesas serán factores clave para determinar si el consumo logra estabilizarse o continúa moderándose.

Por ahora, el cierre de 2025 deja claro que los hogares mexicanos enfrentan 2026 con expectativas moderadas, decisiones de gasto más cuidadosas y una confianza que, aunque mostró una ligera mejora al final del año, aún no logra recuperar niveles de mayor optimismo.