La movilidad aérea urbana dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una extensión lógica del ecosistema inmobiliario y de transporte de las grandes ciudades.
Dicho acuerdo parte de una premisa clave: los taxis aéreos solo serán viables si se integran de forma natural con la movilidad terrestre existente. En lugar de construir infraestructura desde cero, las compañías utilizarán estacionamientos estratégicamente ubicados –muchos de ellos en zonas de alta densidad urbana– para transformarlos en auténticos centros multimodales de movilidad. Una decisión con profundas implicaciones para el real estate urbano, donde el valor ya no está solo en el suelo, sino en su capacidad de conectividad.
Metropolis, que recientemente adquirió SP+ por 1,500 millones de dólares y cerró una ronda Serie D por 1,600 millones, se posiciona hoy como el mayor operador de estacionamiento de Norteamérica, con más de 4,200 ubicaciones y servicios de aviación en más de 350 puntos. Esa escala será clave para seleccionar los primeros mercados de taxis aéreos eléctricos y evaluar tanto instalaciones existentes como nuevos desarrollos aptos para albergar vertipuertos compactos, seguros y de alto rendimiento.
Un primer caso de uso ya está en marcha en la ciudad de Nueva York. A través de su subsidiaria Bags Inc, Metropolis incorporará el servicio Bags VIP a Blade Urban Air Mobility de Joby, que conecta Manhattan con los aeropuertos JFK y Newark en apenas cinco minutos, evitando hasta dos horas de tráfico. El manejo integral de equipaje elimina uno de los mayores puntos de fricción del viaje aéreo urbano y amplía el atractivo del servicio para un público más amplio.
Para Alex Israel, CEO de Metropolis, esta alianza representa la esencia de la llamada Economía del Reconocimiento: espacios físicos que “entienden” a las personas, anticipan sus necesidades y personalizan cada interacción en tiempo real. En términos urbanos e inmobiliarios, el mensaje es claro: el estacionamiento tradicional está evolucionando hacia infraestructura crítica de la movilidad del futuro, y los vertipuertos inteligentes serán una pieza central de esa transformación.