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Ayuntamientos del Reino Unido impulsan programas de flexibilidad energética para generar ingresos, reducir costos y acelerar metas de cero emisiones netas mediante una guía lanzada por UK100 y aliados del sector eléctrico.

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En el Reino Unido, la transición energética dejó de ser un discurso aspiracional para convertirse en una agenda de gestión cotidiana en los ayuntamientos.

 

Bajo este contexto, UK100 –la red multipartidista de gobiernos locales comprometidos con la acción climática–, el Operador del Sistema de Distribución de Redes Eléctricas (DSO) y la Asociación para la Energía Descentralizada (ADE) lanzaron Unlocking Flexibility, una guía diseñada para ayudar a las autoridades locales a escalar programas de flexibilidad energética.

 

Ofrece el documento una introducción clara y práctica sobre cómo funciona la flexibilidad y, sobre todo, cómo puede traducirse en beneficios económicos y ambientales.

Hablando en términos simples, la flexibilidad permite adaptar el uso, la generación y el almacenamiento de electricidad para equilibrar oferta y demanda en las redes locales. Para los ayuntamientos, esto significa optimizar activos existentes –desde cargadores de vehículos eléctricos hasta bombas de calor y baterías– y participar en mercados que recompensan esa capacidad de ajuste.

Los números resultan elocuentes. Según las organizaciones impulsoras, los consejos pueden obtener ingresos anuales indicativos de aproximadamente 65 libras por cargador de vehículo eléctrico de 7 kW, 35 libras por bomba de calor y hasta 240 libras por batería de 4.8 kW, dependiendo de la ubicación y las condiciones del mercado.

 

En un escenario de restricciones presupuestarias, estas cifras representan una nueva fuente de ingresos para financiar servicios públicos y acelerar planes de cero emisiones netas.

 

La guía detalla los activos disponibles, los mercados a los que pueden acceder y los pasos iniciales para participar, ya sea mediante la gestión directa de su propio patrimonio inmobiliario o habilitando a hogares y empresas para que ofrezcan flexibilidad.

Además, destaca el acompañamiento técnico de UK Power Networks DSO, que incluye asesorías individuales, seminarios web y soporte a través de la plataforma Localflex. Herramientas digitales como LAEP+ y ChargePoint Navigator permiten desarrollar estrategias energéticas de largo plazo, adaptadas a las características de cada localidad.

El enfoque colaborativo fue clave en la elaboración del recurso. Sarah Kerr, responsable de sistemas energéticos del Consejo del Condado de Oxfordshire, subrayó que la guía refleja la experiencia real de las autoridades locales: “Abordar la jerga del ámbito de la flexibilidad puede ser un desafío, por lo que contar con una guía que hable nuestro idioma y cree un espacio en el que podamos convivir con los operadores de red es invaluable”. También destacó la importancia de que los ayuntamientos puedan participar directamente en los mercados y facilitar que otros lo hagan.

Para Christopher Hammond, director ejecutivo de UK100, las autoridades locales están en la primera línea de la transición energética. La flexibilidad, sostiene, no solo reduce costos y genera ingresos, sino que contribuye a disminuir las facturas de hogares y empresas.

 

Mientras que, para el sector inmobiliario y los desarrolladores urbanos, el mensaje es claro: la infraestructura energética flexible ya no es un complemento, sino un componente estratégico de valor. Integrarla en planes maestros y carteras de activos puede marcar la diferencia entre cumplir metas climáticas o quedarse rezagado en un mercado cada vez más orientado a la sostenibilidad y la eficiencia.