El mercado inmobiliario mundial dejó atrás la etapa más compleja del ajuste postpandemia y comenzó a mostrar señales claras de recuperación en 2025. Tras un 2024 marcado por rentabilidades negativas, el sector logró estabilizarse y volver a terreno positivo, impulsado principalmente por el crecimiento de los alquileres y una mayor liquidez en los mercados.
Aunque el repunte aún no puede calificarse como un ciclo expansivo pleno, el informe sostiene que el mercado está transitando hacia una fase de crecimiento más estructural, con fundamentos que podrían sostener un mejor desempeño en los próximos años.
2026 y la segunda mitad de la década: rendimientos más atractivos
Para 2026 y el resto de la década, DWS proyecta un escenario más favorable. La firma estima que el mercado inmobiliario global podría alcanzar una rentabilidad neta media anual cercana al 7.5% sin apalancamiento durante los próximos cinco años.
Esta previsión se apoya en tres factores clave:
- Rendimientos iniciales actualmente alrededor de 100 puntos base por encima de los mínimos observados en 2021.
- Crecimiento estimado de los alquileres en torno al 3% anual.
- Posibles recortes de tasas de interés que aliviarían el costo del financiamiento.
No obstante, el estudio advierte que, ante la incertidumbre sobre la política monetaria en el mediano plazo, no se contempla una fuerte compresión adicional de rendimientos como motor principal de valorización.
Estados Unidos, Europa y Asia: desempeño convergente
Con lo que respecta a Estados Unidos, ciudades como Miami, Atlanta y Nashville destacan por su dinamismo demográfico y económico. En Europa, Berlín, Madrid y Londres figuran entre los mercados con mejores perspectivas, mientras que en Asia-Pacífico sobresalen Seúl, Sídney y Brisbane.
Por el contrario, mercados globales como Nueva York, París y Tokio muestran perspectivas más moderadas, aunque aún podrían ofrecer oportunidades puntuales para inversionistas selectivos.
Menor oferta, mayor presión en rentas
Como resultado, la oferta futura es más limitada, lo que está generando mercados más ajustados. En varias ciudades ya se observan niveles récord de renta, particularmente en el segmento residencial y, en algunos casos, incluso en oficinas, un sector que recientemente enfrentaba una crisis de vacancia.
Este entorno favorece estrategias de gestión activa, como remodelaciones, reposicionamiento de activos y desarrollos selectivos, especialmente en mercados donde la demanda se mantiene sólida frente a una oferta restringida.
Preferencia sectorial: residencial e industrial
Dentro del residencial, la escasez de vivienda en renta en grandes ciudades podría impulsar alternativas como residencias para estudiantes y otros formatos especializados. En tanto, el sector industrial, que experimentó una ola importante de nuevas entregas tras la pandemia, enfrenta un panorama más equilibrado en términos de oferta.
Factores demográficos y tecnológicos redefinen la demanda
Los flujos migratorios y los cambios en los patrones de trabajo continúan remodelando la demanda inmobiliaria. En Estados Unidos, las ciudades del Sunbelt atraen población joven y trabajadores remotos, impulsando la vivienda suburbana. En Europa, Madrid se beneficia de la migración latinoamericana, mientras que en Australia la expansión suburbana gana terreno en ciudades como Sídney. Japón, en contraste, enfrenta una concentración poblacional en grandes centros urbanos.
A largo plazo, el estudio también destaca el impacto potencial de tecnologías emergentes como los vehículos autónomos, cuya adopción podría modificar la configuración urbana, redefinir corredores logísticos y abrir nuevas oportunidades residenciales y comerciales.
Además, la innovación tecnológica será clave para desarrollar edificios más eficientes y resilientes ante los retos climáticos, lo que influirá en la valorización futura de los activos.
Un mercado en transición estructural
La recuperación está en marcha, pero el entorno exige mayor selectividad. La ubicación, el sector, la dinámica de oferta y la capacidad de adaptación tecnológica serán determinantes para capturar rendimientos ajustados al riesgo en una etapa que promete mayor estabilidad y oportunidades más equilibradas a nivel mundial.
Con información de ejeprime.com

