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La mayoría de los rechazos en solicitudes de crédito para Pymes no son definitivos: fallas en perfilamiento, documentación y comunicación financiera pueden corregirse y abrir la puerta al financiamiento.

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Para muchas pequeñas y medianas empresas, solicitar un crédito es un paso necesario para crecer, invertir o sortear periodos complicados. Sin embargo, recibir una respuesta negativa suele interpretarse como un “no” definitivo, cuando en realidad, en la mayoría de los casos, se trata de problemas que pueden corregirse.

 

En México, las Pymes representan prácticamente la totalidad de las unidades económicas y son una pieza clave para el empleo y la actividad productiva. Aun así, el acceso al financiamiento formal sigue siendo uno de sus principales obstáculos, lo que limita su capacidad para expandirse o mejorar su operación.

 

Un rechazo no siempre es el final

Información del sistema financiero muestra que los rechazos en solicitudes de crédito empresarial son comunes. De hecho, una proporción importante de empresas ha enfrentado al menos una negativa al intentar financiarse. La buena noticia es que la mayoría de estos casos no se deben a que el negocio sea inviable, sino a errores en la forma en que se presenta la información financiera, señaló Creditaria, red de asesores profesionales en créditos hipotecarios, Pyme, automotriz, inversiones o seguros.

Los especialistas en financiamiento empresarial coinciden en que hasta ocho de cada diez rechazos están relacionados con un mal perfilamiento del solicitante, es decir, con fallas en documentos, cifras o en la explicación del proyecto, aspectos que sí pueden ajustarse.

El problema más común: la información financiera

 

La principal causa de rechazo suele estar en estados financieros desordenados, inconsistencias en el flujo de efectivo o falta de claridad sobre para qué se usará el crédito. Cuando la empresa no presenta cifras claras y coherentes, las instituciones financieras perciben un mayor riesgo.

 

La solución pasa por ordenar la contabilidad, actualizar estados financieros, explicar de forma precisa el destino del financiamiento y demostrar cómo se pagará el crédito. Una presentación clara y estructurada puede cambiar por completo la evaluación del banco o financiera.

 

 

Cuando el problema está dentro de la empresa

En otros casos, la negativa se relaciona con temas más profundos, como atrasos previos en pagos, inconsistencias fiscales o debilidades en los controles internos. Aunque estos problemas representan un mayor reto, tampoco son irreversibles.

Acciones como la regularización fiscal, la reestructuración de pasivos o la mejora en los procesos administrativos pueden reducir el nivel de riesgo y abrir nuevamente la puerta al financiamiento, en algunos casos apoyándose en esquemas graduales o garantías adicionales.

Hablar el “idioma” del sistema financiero

Otro error frecuente es no comunicar adecuadamente la realidad del negocio. Bancos y financieras evalúan a las empresas con base en indicadores, métricas y proyecciones. Traducir la operación diaria a ese lenguaje técnico es clave para generar confianza y mejorar las probabilidades de aprobación.

El valor de la asesoría especializada

Contar con el apoyo de un asesor o bróker especializado en crédito Pyme puede marcar la diferencia. Estos expertos ayudan a evaluar el perfil financiero de la empresa, identificar áreas de mejora y presentar la solicitud de manera adecuada ante distintas instituciones, muchas veces sin costo para el empresario.

Financiamiento como motor económico

 

Corregir fallas en el acceso al crédito no solo beneficia a cada empresa. Un mayor financiamiento para las Pymes impulsa la inversión, fortalece el empleo y contribuye a una economía más dinámica y resiliente. Por ello, entender por qué fallan las solicitudes y cómo solucionarlo es un paso clave para que más negocios puedan crecer y consolidarse.