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Las expectativas sobre la llegada de turistas a México por la celebración del Mundial de Fútbol comienzan a ajustarse. Aunque el torneo representa una oportunidad histórica para impulsar la actividad económica y turística, diversos análisis sugieren que la afluencia de visitantes podría ser menor a la anticipada inicialmente por algunas autoridades y participantes del sector.

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En las últimas semanas se ha informado que las reservaciones hoteleras se mantienen por debajo de las expectativas iniciales en varias de las ciudades anfitrionas.

Un análisis de la calificadora Moody’s estima que las tres ciudades sede mexicanas recibirán alrededor de 768 mil visitantes durante el evento, de los cuales 521 mil serían turistas nacionales y 247 mil internacionales. La cifra se encuentra significativamente por debajo de algunas proyecciones oficiales difundidas en los últimos años, que llegaron a estimar hasta 5.5 millones de visitantes para el país.

La calificadora señala que existen diversos factores que podrían limitar la llegada de aficionados extranjeros. Entre ellos destacan el incremento en los precios de los boletos respecto al Mundial de Qatar 2022, las largas distancias entre las sedes distribuidas en México, Estados Unidos y Canadá, así como las restricciones migratorias en Estados Unidos. A ello se suma que la mayoría de los encuentros programados en territorio mexicano no corresponden a partidos protagonizados por selecciones consideradas entre las más atractivas para el público internacional.

Por su parte, Banamex observa señales de moderación en la demanda de hospedaje, uno de los indicadores más relevantes para medir el interés turístico previo al torneo.

A principios de año se reportó un incremento promedio de 328% en las tarifas hoteleras por noche durante los días cercanos a los partidos, tanto en México como en Estados Unidos y Canadá. Asimismo, las rentas temporales de vivienda registraron aumentos de entre 25% y 40% en las zonas cercanas a los estadios.

Sin embargo, en las últimas semanas se ha informado que las reservaciones hoteleras se mantienen por debajo de las expectativas iniciales en varias de las ciudades anfitrionas. En la Ciudad de México, por ejemplo, la Asociación de Hoteles reportó niveles de ocupación reservada de entre 30% y 36%, una cifra que refleja cautela entre los viajeros a pesar de la cercanía del evento.

Los especialistas coinciden en que el Mundial generará una importante derrama económica para sectores como transporte, entretenimiento, comercio y servicios. No obstante, las cifras más recientes sugieren que el impacto podría ser más moderado de lo previsto originalmente, particularmente en materia de turismo internacional.

En este contexto, el desafío para las ciudades sede será maximizar el gasto de los visitantes que efectivamente lleguen al país y aprovechar la exposición global del torneo para fortalecer su posicionamiento turístico y de negocios más allá de la duración de la competencia.