De acuerdo con S&P Global Market Intelligence, las exportaciones mexicanas de servidores y equipo informático vinculado con centros de datos alcanzaron 82 mil 900 millones de dólares durante el primer semestre de 2026. Además, en los 12 meses terminados en junio registraron un crecimiento anual de 172.1%, mientras que Estados Unidos concentró 93.9% de estos envíos.
El dato resulta particularmente relevante porque este segmento superó incluso el valor de las exportaciones de automóviles y autopartes, mostrando cómo comienza a modificarse la composición de las manufacturas mexicanas.
La tendencia tiene una segunda vertiente: los centros de datos.
La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) estima que la construcción y equipamiento de centros de datos podría representar inversiones por 82 mil 500 millones de dólares entre 2026 y 2031.
Actualmente, México cuenta con 279 MW de capacidad instalada, mientras otros 205 MW están en construcción y existen anuncios por ml 730 MW adicionales para los próximos años, una expansión que podría generar nuevas oportunidades para el mercado inmobiliario industrial y la infraestructura especializada.
A diferencia de otras actividades manufactureras, los centros de datos requieren grandes cantidades de electricidad, suministro continuo y una infraestructura de transmisión capaz de garantizar su operación. La disponibilidad energética puede convertirse así en uno de los principales factores para determinar dónde se materializarán las inversiones.