El tipo de cambio cerró la sesión en 17.86 pesos por dólar, con una depreciación de 1.06% o 18.7 centavos, luego de oscilar entre un mínimo de 17.6405 y un máximo de 17.8954 pesos. La moneda mexicana se debilitó en paralelo con un avance de 0.50% del dólar estadunidense, reflejando una mayor demanda por activos considerados refugio ante la escalada del conflicto.
Destaca como detonante principal el repunte de los energéticos, impulsado por el temor a disrupciones en la oferta global, particularmente ante la posibilidad de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado o que el conflicto se amplíe a nuevos frentes.
Otros energéticos también mostraron presiones al alza. El gas natural en Estados Unidos terminó en 3.24 dólares por millón de BTU, con un incremento de 0.97%, mientras que en Europa cerró en 50.87 euros por MWh, con un avance de 1.76 por ciento.
El encarecimiento de la energía ha elevado los riesgos inflacionarios globales y ha modificado las expectativas de política monetaria. En el caso de Estados Unidos, el mercado ahora anticipa recortes mínimos en la tasa de interés de la Reserva Federal, lo que ha contribuido a fortalecer al dólar.
Mientras que, en México, el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores registró una caída de 2.18%, con pérdidas en 34 de las 35 emisoras que integran el índice, reflejando el deterioro del apetito por riesgo en los mercados internacionales.