|  

Más allá de la pasión que despierta entre millones de aficionados, el futbol se ha consolidado como una actividad económica relevante para México. El mundial le dará un empujón momentáneo.

3 No me gusta0

De acuerdo con un análisis de Estudios Económicos de Banamex, este deporte opera como una industria de entretenimiento con efectos macroeconómicos significativos, comparable en tamaño a sectores plenamente identificados en las cuentas nacionales.

El estudio estima que la economía del futbol generó en 2024 un Valor Agregado Bruto (VAB) de 52,640 millones de pesos, equivalente a 0.16% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Su aportación es similar a la de todos los consultorios dentales del país, representa aproximadamente la mitad de la industria de fabricación de equipo de audio y video, y duplica la contribución económica de las uniones de crédito e instituciones de ahorro.

 

Banamex destaca además que la participación de México como sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026 tendrá un efecto positivo sobre la actividad económica. El evento aportaría alrededor de 0.1 puntos porcentuales al crecimiento del PIB nacional este año. En otras palabras, sin el impulso derivado de la organización del torneo, la economía mexicana crecería alrededor de 1.2%, frente al 1.3% estimado actualmente.

 

La investigación utiliza una metodología similar a las cuentas satélite que emplea el INEGI para medir actividades como turismo y cultura. Bajo este enfoque, se consideran todas aquellas actividades económicas que existen gracias al futbol o que desaparecerían sin él.

Ahora bien, los principales motores económicos de esta industria son los medios de comunicación, el futbol profesional, la televisión de paga, las apuestas deportivas, las actividades recreativas y el comercio de artículos relacionados con este deporte. De hecho, una tercera parte del valor económico generado por el futbol proviene de los medios de información, mientras que la mitad corresponde a actividades de esparcimiento.

El estudio también revela que el futbol tiene un comportamiento altamente procíclico: crece con fuerza en etapas de expansión económica y se desacelera durante periodos de menor actividad, debido a que gran parte del gasto asociado corresponde al entretenimiento y al consumo discrecional de los hogares.

 

Además de su impacto directo, la industria genera importantes efectos multiplicadores sobre otros sectores. Considerando la actividad de proveedores y el gasto realizado por trabajadores vinculados al futbol, su impacto total podría alcanzar hasta 0.45% del PIB nacional.

 

Y, aunque la contribución del futbol en México todavía se encuentra por debajo de economías con industrias deportivas más desarrolladas, como España, Italia o Portugal, el análisis concluye que el deporte rey ya constituye una actividad económica de relevancia nacional, capaz de impulsar empleo, consumo, inversión y cadenas de valor en múltiples sectores productivos.