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La reconstrucción de los puentes Alameda Oriente 1 y 2 avanza en el Valle de México, mejorando la conectividad y beneficiando a más de un millón de personas.

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La reconstrucción de los puentes vehiculares Alameda Oriente 1 y 2, ubicados en la zona oriente del Valle de México, mantiene su ritmo conforme al calendario previsto, como parte de los trabajos impulsados por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

 

Estas estructuras, que resultaron afectadas tras el sismo de 2017, forman parte del Programa Integral de la Zona Oriente del Estado de México, una estrategia orientada a mejorar la conectividad y movilidad en una de las regiones con mayor densidad poblacional del país. Se estima que más de un millón de personas serán beneficiadas con su rehabilitación.

 

De acuerdo con un comunicado, en conjunto, los dos puentes sumarán una longitud de 1.2 kilómetros y contarán con tres carriles por sentido, lo que permitirá fortalecer la conexión entre vialidades clave como las autopistas México-Puebla y Peñón-Texcoco. Una vez en operación, se proyecta que registren un flujo diario cercano a los 65 mil vehículos, facilitando el tránsito entre el municipio de Nezahualcóyotl y la Ciudad de México.

Actualmente, los trabajos se concentran en el primer puente, con dirección hacia el Estado de México. Esta estructura tendrá una extensión de 500 metros y se construye con el apoyo de una cuadrilla de aproximadamente 100 trabajadores y 20 equipos de maquinaria. Entre los avances más relevantes destaca la demolición completa del puente anterior y el inicio de la cimentación profunda, mediante el hincado de mil 892 pilotes de concreto y acero. Se prevé que esta primera etapa concluya en octubre de 2026.

 

 

Por su parte, el segundo puente, con dirección hacia la Ciudad de México y una longitud de 700 metros, tiene un horizonte de terminación para octubre de 2027.

 

El rediseño de ambas estructuras incorpora criterios técnicos más robustos, sustentados en estudios geotécnicos y de estabilidad del suelo, con el objetivo de garantizar mayor seguridad y durabilidad ante condiciones sísmicas, considerando las características del subsuelo lacustre de la zona.

 

De manera paralela, se ejecutan trabajos complementarios en el entorno urbano, como el mejoramiento de vialidades, mantenimiento de camellones y rehabilitación de tramos del Periférico Oriente. Estas acciones buscan atender problemas recurrentes como encharcamientos, deterioro del pavimento y congestión vehicular.

Con este proyecto, la SICT avanza en el fortalecimiento de la infraestructura vial en la zona metropolitana, en un contexto donde la modernización de distribuidores y puentes resulta clave para mejorar la movilidad urbana y reducir tiempos de traslado.