México prevé ampliar su infraestructura de puentes carreteros con casi 100 kilómetros adicionales hacia 2030, como parte de los proyectos de construcción y modernización que impulsa la actual administración federal.
Si se incorporan los puentes ferroviarios, la longitud conjunta de estas obras podría alcanzar entre 180 y 190 kilómetros, de acuerdo con el funcionario.
En su conferencia magistral Puentes Carreteros, Esteva Medina señaló que México contaba hasta 2025 con 9,864 puentes, que sumaban 450 kilómetros de longitud, y que la meta es cerrar 2030 con casi 100 kilómetros adicionales.

También el secretario destacó los avances en Guerrero, donde se concluyeron 68 puentes, mientras que otros 94 se encuentran en proceso en cinco estados.
Obras estratégicas para mejorar la conectividad
Entre los proyectos destacados por la SICT se encuentra el Puente Nichupté, en Cancún, con 11.2 kilómetros de longitud, considerado el puente lagunar más largo de América Latina.
Otro proyecto es el puente Amado Nervo, de dos kilómetros, que conecta Nayarit y Jalisco sobre el río Ameca. A estas obras se suma el Coatzacoalcos III, un puente atirantado con un claro de 601 metros y 2.2 kilómetros de accesos, que se encontraba en licitación al momento del anuncio. Su construcción estaba prevista para iniciar en noviembre de 2026 y concluir en 2030.
Ahora bien, estas obras forman parte de los esfuerzos por mejorar la conectividad carretera y facilitar los traslados de personas y mercancías, además de fortalecer los enlaces entre regiones.
Innovación y seguridad en el diseño de puentes
El seminario, que se realiza del 21 al 23 de octubre en el Centro Internacional de Congresos de Mérida, Yucatán, reúne a especialistas nacionales e internacionales para analizar los retos técnicos de estas estructuras, con énfasis en la sostenibilidad, la innovación y su conservación a largo plazo.
Juan José Orozco y Orozco, presidente de la XXVI Mesa Directiva de la AMIVTAC, destacó que las nuevas tecnologías permiten evaluar con mayor precisión el comportamiento de los puentes y detectar posibles deterioros.
Durante su participación, explicó que el desarrollo de nuevos diseños ha permitido avanzar hacia estructuras prefabricadas y soluciones que facilitan la construcción sin interrumpir por completo la circulación vehicular. También indicó que doce puentes atirantados cuentan con sistemas de monitoreo tecnológico para dar seguimiento remoto a su comportamiento estructural.
El mantenimiento preventivo, clave para prolongar su vida útil
Además de construir nuevos puentes, uno de los desafíos para el país es conservar en buenas condiciones las estructuras existentes. La inspección periódica y el mantenimiento oportuno permiten identificar riesgos, reducir el deterioro y proteger los recursos invertidos en infraestructura.
“Un puente no termina cuando concluye su construcción; entonces comienza a cumplir su propósito”, señaló Orozco y Orozco. Por ello, insistió en que la conservación debe considerarse desde la planeación y no únicamente cuando aparecen daños.
“Conservar no es reparar lo deteriorado: es anticiparnos, administrar riesgos, proteger la inversión y prolongar la vida útil de nuestros activos”, agregó.
“Comprender antes el riesgo e incorporar la resiliencia en la planificación, el diseño, el mantenimiento y la rehabilitación debe ser parte integral de nuestro trabajo”, afirmó.
Construir mejor y con visión de largo plazo
La sostenibilidad fue otro de los ejes del encuentro. Alaine Patricia López Briceño, secretaria de Infraestructura para el Bienestar de Yucatán, señaló que el reto no consiste únicamente en aumentar el número de obras, sino en asegurar que respondan a las necesidades de las comunidades y mantengan su funcionalidad durante más tiempo.
“No se trata de más infraestructura, sino de construirla mejor, con responsabilidad, visión de largo plazo y compromiso permanente con los habitantes”, expresó.
Con la participación de autoridades, ingenieros y especialistas internacionales, el VIII Seminario Internacional de Puentes de la AMIVTAC puso en el centro del debate la necesidad de combinar nuevas obras con tecnología, seguridad estructural y mantenimiento preventivo. Estos factores serán determinantes para que la expansión de la infraestructura carretera se traduzca en una conectividad más segura y duradera para el país.