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El mercado corporativo de oficinas en América Latina muestra señales de estabilización y recuperación gradual, aunque con comportamientos diferenciados entre ciudades y con una clara tendencia hacia espacios de mayor calidad.

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De acuerdo con el análisis regional de Cushman & Wakefield, la demanda comienza a consolidarse tras los ajustes registrados en los últimos años, impulsada por la reorganización de las empresas y la adaptación a modelos híbridos de trabajo.

 

Uno de los rasgos más visibles en la región es la persistencia de niveles de vacancia relativamente elevados en algunos mercados, resultado del exceso de inventario desarrollado antes de la pandemia y de la lenta absorción posterior. Sin embargo, la brecha entre edificios de distintas calidades se ha ampliado: mientras los inmuebles de menor categoría enfrentan mayores tasas de desocupación, los edificios clase A y con certificaciones de sustentabilidad mantienen una demanda más dinámica.

 

En este contexto, el llamado “flight to quality” se ha consolidado como una tendencia regional. Muchas empresas están reduciendo superficie total, pero al mismo tiempo buscan oficinas mejor ubicadas, con mayor eficiencia energética, servicios y espacios colaborativos que se adapten a los nuevos esquemas laborales. Esta transición está impulsando la absorción en proyectos modernos y presionando a los desarrolladores y propietarios a actualizar sus activos.

 

Los principales mercados de la región presentan realidades contrastantes. São Paulo continúa siendo el mercado de oficinas más grande de Sudamérica y concentra una parte significativa del inventario regional. Su tamaño y profundidad le permiten absorber gradualmente nuevos espacios, aunque la vacancia aún refleja el impacto de ciclos previos de sobreoferta.

 

En Santiago de Chile, el mercado muestra una recuperación paulatina en la absorción, con una demanda que privilegia edificios eficientes y ubicaciones consolidadas. La estabilidad institucional y la presencia de empresas multinacionales siguen siendo factores clave para la actividad corporativa.

 

 

La Ciudad de México se mantiene como uno de los mercados más relevantes de la región, tanto por su volumen de inventario como por su diversidad de corredores corporativos. Aunque la vacancia sigue siendo un desafío en algunos submercados, la demanda se concentra en edificios modernos, particularmente aquellos con mejores estándares ambientales y de servicios.

En Sudamérica, ciudades como Bogotá y Lima registran una recuperación gradual en la actividad de arrendamiento, impulsada por empresas que están reconfigurando sus espacios de trabajo. En ambos casos, la oferta de proyectos nuevos se ha moderado, lo que podría contribuir a un equilibrio más rápido entre oferta y demanda en los próximos años.

Por su parte, Buenos Aires enfrenta un entorno más complejo debido a la incertidumbre económica. Aun así, el mercado mantiene actividad en segmentos específicos, especialmente en edificios de mayor calidad y en zonas corporativas consolidadas.

 

A nivel regional, otro factor relevante es la moderación en el desarrollo de nuevos proyectos. Tras el ciclo de expansión previo, muchos desarrolladores han adoptado una postura más cautelosa ante el contexto económico y los cambios estructurales en la demanda. Esto podría favorecer un proceso gradual de absorción del inventario disponible.

 

En conjunto, el mercado latinoamericano de oficinas avanza hacia una nueva etapa caracterizada por mayor selectividad de los ocupantes, menor expansión especulativa y una creciente importancia de la calidad, la ubicación y la sustentabilidad de los edificios. En este escenario, los activos mejor posicionados seguirán captando la mayor parte de la demanda corporativa en los próximos años.