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El mercado de vivienda en México vivió durante la última década una transformación profunda. Más allá del crecimiento sostenido de los precios, los datos muestran un cambio estructural en la dinámica entre vivienda nueva y vivienda usada, impulsado por una combinación de menor oferta, cambios demográficos, nuevas preferencias habitacionales y restricciones en la producción inmobiliaria.

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De acuerdo con un análisis elaborado con información del Índice de Precios de la Vivienda de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), entre 2015 y 2025 el precio de la vivienda en México acumuló un crecimiento de 122.6%, es decir, más que duplicó la inflación registrada en el mismo periodo.

 

Sin embargo, el comportamiento no fue homogéneo. La vivienda nueva presentó un incremento acumulado de 130.8%, mientras que la vivienda usada avanzó 112.8 por ciento. Esto revela que durante la última década los inmuebles nuevos experimentaron una presión de precios mucho más acelerada.

 

La explicación parece encontrarse en un fenómeno estructural: la reducción en la oferta de vivienda nueva.

Durante el primer trimestre de 2026, el valor de las viviendas adquiridas a través de un crédito hipotecario creció 8.7% en el primer trimestre del año, de acuerdo con el Índice SHF de Precios a la Vivienda en México, manteniendo un ritmo muy superior al de la inflación.

En el arranque del año se mantiene la tendencia de un mayor incremento en los precios de la vivienda nueva (9.1%) respecto a la usada (8.3%).

Menos construcción, mayor presión sobre precios

Durante los años más recientes, particularmente después de 2015, México enfrentó una disminución importante en la construcción de vivienda, especialmente en los segmentos de interés social y económico.

Diversos factores contribuyeron a ello:

  • El encarecimiento del suelo urbano.
  • Mayores costos de construcción.
  • Cambios regulatorios y normativos.
  • Menor disponibilidad de financiamiento para desarrolladores.
  • Incremento en tasas de interés durante distintos periodos.
  • Reducción de producción de vivienda asequible.

Su resultado fue un mercado donde la demanda continuó creciendo, pero la oferta nueva perdió capacidad para responder al ritmo necesario.

 

Esto provocó que los proyectos nuevos se concentraran cada vez más en segmentos medios y residenciales, reduciendo la disponibilidad de vivienda accesible en muchas ciudades del país.

 

Y en consecuencia, el precio de la vivienda nueva comenzó a registrar incrementos superiores al promedio nacional.

La pandemia cambió la dinámica del mercado

El comportamiento del mercado habitacional cambió aún más a partir de la pandemia.

 

 

Tan solo, entre 2020 y 2025, el precio de la vivienda en México acumuló un crecimiento de 56 por ciento. Nuevamente, la vivienda nueva mostró un mayor dinamismo, con un aumento de 61.1%, mientras que la vivienda usada avanzó 49.9 por ciento.

Sin embargo, aunque la vivienda nueva siguió encabezando el crecimiento de precios, fue la vivienda usada la que se convirtió en uno de los principales catalizadores del mercado inmobiliario.

La razón fue relativamente simple: ante la falta de oferta nueva suficiente, millones de compradores comenzaron a desplazarse hacia el mercado secundario.

 

En muchas ciudades, particularmente en zonas urbanas consolidadas, la vivienda usada empezó a ganar atractivo por varias razones:

 

  • Mejor ubicación.
  • Mayor disponibilidad inmediata.
  • Menores tiempos de entrega.
  • Mayor cercanía a centros laborales y servicios.
  • Escasez de nuevos desarrollos en zonas centrales.

Además, después de la pandemia surgieron nuevas preferencias habitacionales vinculadas por espacios más amplios, mejor conectividad, cercanía urbana y capacidad de adaptación al trabajo híbrido.

Todo ello elevó la demanda por vivienda usada, acelerando también su apreciación.

El mercado enfrenta un desequilibrio estructural

El comportamiento observado en los precios de la vivienda refleja un problema estructural del mercado inmobiliario mexicano: la oferta no ha logrado crecer al mismo ritmo que la demanda.

México enfrenta actualmente diversos retos:

  • Déficit de vivienda asequible.
  • Reducción de inventario nuevo en ciertos segmentos.
  • Crecimiento demográfico y formación de nuevos tipos de hogares.
  • Mayor concentración urbana.
  • Limitaciones de infraestructura y disponibilidad de suelo.

A ello se suma un entorno donde la construcción de vivienda continúa enfrentando altos costos de materiales, mano de obra y financiamiento.

Especialistas del sector consideran que la falta de nueva oferta seguirá siendo uno de los principales factores que sostendrán el crecimiento de precios durante los próximos años.