La temporada de huracanes inicia cada año el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre, un periodo en el que millones de personas que viven en zonas costeras o vulnerables a inundaciones deben prepararse para enfrentar lluvias intensas, fuertes vientos y posibles daños a viviendas e infraestructura.
"La temporada de huracanes es parte de la vida en Florida, y la preparación es clave para la seguridad y para minimizar los riesgos. Ya sea que sea propietario o inquilino de su vivienda, planificar con anticipación le ayuda a proteger lo que más le importa: su familia y su inversión", comentó Chuck Bonfiglio, presidente de Florida Realtors y corredor y propietario de AAA Realty Group en Plantation.
La preparación comienza antes de que aparezca una tormenta
Uno de los errores más comunes es esperar a que se emita una alerta para comenzar a comprar suministros o proteger la vivienda. Cuando un huracán se aproxima, los supermercados suelen registrar compras de pánico y algunos productos básicos pueden agotarse rápidamente.
Por ello, las autoridades recomiendan contar con un kit de emergencia listo desde el inicio de la temporada.
Entre los artículos esenciales destacan:
- Agua potable suficiente para al menos tres días (aproximadamente cuatro litros por persona al día).
- Alimentos no perecederos que no requieran refrigeración ni cocción.
- Linternas y baterías de repuesto.
- Radio portátil de baterías o de carga manual.
- Botiquín de primeros auxilios.
- Medicamentos de uso regular.
- Cargadores portátiles para teléfonos celulares.
- Documentos importantes resguardados en bolsas impermeables.
- Suministros para mascotas, en caso de tenerlas.
También es recomendable disponer de efectivo, ya que durante una emergencia algunos cajeros automáticos o terminales bancarias pueden dejar de funcionar temporalmente.
Revisar la vivienda puede evitar daños mayores
Los especialistas sugieren:
- Podar árboles y ramas cercanas a la vivienda.
- Limpiar azoteas, coladeras y canaletas para evitar acumulaciones de agua.
- Revisar el estado del techo y reparar filtraciones.
- Asegurar objetos del exterior como macetas, muebles de jardín, bicicletas o herramientas que puedan convertirse en proyectiles por efecto del viento.
- Considerar protecciones para ventanas y puertas en zonas de alto riesgo.
Para propietarios de vivienda, también es importante verificar que la póliza de seguro esté vigente y conocer qué tipo de daños cubre en caso de huracán o inundación.
Tener un plan familiar es tan importante como proteger la casa
Las autoridades recomiendan que todas las familias definan con anticipación qué hacer en caso de evacuación.
El plan debe incluir:
- Identificar refugios temporales cercanos.
- Definir rutas de salida seguras.
- Establecer un punto de reunión familiar.
- Mantener una lista de teléfonos de emergencia.
- Considerar las necesidades de adultos mayores, niños, personas con discapacidad o familiares que dependan de equipos médicos.
Quienes utilizan oxígeno, equipos eléctricos de soporte vital o requieren atención médica constante deben consultar previamente con las autoridades locales sobre los protocolos especiales disponibles durante una emergencia.
Qué hacer cuando se emite una alerta
Si las autoridades anuncian la llegada de un huracán, es importante actuar de inmediato.
Las recomendaciones incluyen:
- Mantenerse informado a través de fuentes oficiales.
- Proteger ventanas y puertas.
- Guardar objetos que permanezcan en patios o terrazas.
- Cargar teléfonos celulares y baterías externas.
- Llenar recipientes con agua potable.
- Mantener el tanque de combustible del vehículo abastecido.
- Evitar desplazamientos innecesarios.
Durante la tormenta, se debe permanecer lejos de ventanas y puertas de cristal, así como evitar salir al exterior, incluso si las condiciones parecen mejorar temporalmente, ya que podría tratarse del ojo del huracán.
La prevención protege vidas y patrimonio
Con el aumento de fenómenos meteorológicos intensos en diversas regiones, especialistas consideran que la preparación ya no debe verse como una acción ocasional, sino como parte de la cultura de seguridad de las familias.
Preparar un plan, proteger la vivienda y contar con suministros básicos puede hacer una gran diferencia cuando la naturaleza pone a prueba a una comunidad.

