El sueño de comprar una vivienda sigue siendo una prioridad para millones de personas, incluso si eso implica pasar por alto problemas importantes en la propiedad o aceptar condiciones que antes serían consideradas inaceptables.
Refleja el informe cómo el aumento en los precios inmobiliarios y las dificultades de acceso al mercado están modificando las expectativas y exigencias de los compradores, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
Entre los problemas que más compradores estarían dispuestos a tolerar destacan la presencia de plagas, mencionada por 57% de los encuestados, seguida por moho y materiales peligrosos, ambos con 49 por ciento. Además, 45% aceptaría comprar una propiedad con problemas estructurales si la vivienda cumple con otras características deseadas.
También el análisis revela que muchos compradores priorizan la posibilidad de convertirse en propietarios por encima de otros factores relacionados con seguridad o ubicación.
Por ejemplo, 63% aseguró que compraría una vivienda ubicada en una zona con alto riesgo de desastres naturales, mientras que 50% consideraría adquirir una propiedad en áreas con altos índices de criminalidad o donde la inseguridad va en aumento.
Incluso, el estudio encontró que un mayor porcentaje de compradores aceptaría vivir cerca de un delincuente sexual registrado que junto a un vecino considerado desagradable.
La investigación destaca que la ubicación continúa siendo el aspecto en el que los compradores menos están dispuestos a ceder. El 38% señaló que este es el factor más importante, incluso por encima del precio de la vivienda o del estado físico del inmueble.
El contexto de altos precios inmobiliarios también está empujando a los compradores a flexibilizar sus estándares. Actualmente, el precio promedio de una vivienda en Estados Unidos supera ligeramente los 400 mil dólares, pero 63% de los encuestados reconoció que no podría pagar una propiedad de ese valor.
Además, 42% admitió que las características de vivienda que desea actualmente están fuera de su presupuesto real, mientras que 48% aseguró que reduciría sus expectativas si los precios continúan aumentando.
Los incentivos económicos también influyen directamente en la decisión de compra. El estudio indica que 38% aceptaría defectos en una vivienda si recibe un descuento en el precio, mientras que 29% lo haría si el vendedor ofrece créditos para reparaciones o garantías sobre la propiedad.
De acuerdo con el reporte, 62% de los integrantes de la Generación Z y 53% de los millennials comprarían una vivienda con moho, frente a solo 40% de los baby boomers.
Además, para las generaciones jóvenes algunos factores tecnológicos tienen más peso que ciertos desperfectos estructurales. La mala cobertura móvil representa un problema más importante para la Generación Z y los millennials que las grietas en paredes o incluso la ausencia de aire acondicionado central.
Pese a esta flexibilidad, la mayoría de los compradores mantiene preocupación por descubrir fallas graves después de cerrar la operación. El informe señala que 78% teme encontrar problemas importantes una vez firmada la escritura.
Aun así, solo 12% abandonaría de inmediato la compra tras detectar un defecto relevante durante el proceso.
El estudio de Clever Real Estate evidencia cómo las dificultades de acceso a la vivienda están redefiniendo las prioridades de compra y llevando a muchos consumidores a asumir mayores riesgos con tal de alcanzar la meta de ser propietarios.

