Así lo destacó la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, en el marco del periodo vacacional, al subrayar que este segmento no solo fortalece la actividad turística, sino que también genera beneficios directos en las comunidades, alineado con la política de Prosperidad Compartida.
Entre los destinos religiosos de mayor afluencia destacan la Basílica de Guadalupe, así como los santuarios de San Juan de los Lagos, Santa Catarina Juquila y Santuario del Señor de Chalma, que forman parte de rutas que integran patrimonio cultural, identidad y vocación turística.
En la Ciudad de México, una de las expresiones más emblemáticas es el Viacrucis de Iztapalapa, considerado una de las representaciones más importantes a nivel mundial. Este evento, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial por su valor comunitario, prevé para 2026 una asistencia superior a los dos millones de visitantes, particularmente durante Jueves y Viernes Santo.
Con estas cifras, el turismo religioso reafirma su papel como un componente estratégico dentro de la economía turística de México, al combinar tradición, cultura y desarrollo económico en beneficio de diversas regiones del país.