El turismo deportivo comienza a transformarse en una experiencia mucho más compleja, prolongada y estratégica para el viajero latinoamericano. A unos días del gran torneo internacional de futbol que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, las tendencias de movilidad revelan un cambio importante en la manera en que los aficionados organizan sus itinerarios, consumen destinos y distribuyen su gasto turístico.
La evolución responde a un fenómeno cada vez más visible: el aficionado dejó de viajar exclusivamente para asistir a un partido y comenzó a construir recorridos multidestino alrededor del evento. Hoy, el 62% de los viajeros planea visitar al menos tres ciudades distintas durante su estancia.
Este comportamiento no solo modifica la dinámica turística de ciudades anfitrionas, también genera un impacto directo en sectores vinculados con hospitalidad, aviación, movilidad y asistencia al viajero.
Auge del slow travel deportivo
También la tendencia confirma el crecimiento del llamado slow travel, una modalidad donde el visitante prioriza recorridos más largos y experiencias inmersivas por encima de viajes rápidos o estrictamente deportivos.
Particularmente, en el caso de México, muchos itinerarios ya contemplan escalas que combinan sedes metropolitanas con destinos turísticos complementarios, incluyendo pueblos mágicos, playas y ciudades coloniales.
Además, el cambio también impacta el gasto promedio del visitante. Según la información de IATI, el desembolso por viajero aumenta alrededor de 20% frente a otros periodos vacacionales, impulsado principalmente por la duración de la estancia, los traslados internos y la necesidad de mayor flexibilidad logística.
Por otro lado, Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros, explicó que la complejidad operativa de trasladarse entre tres países, aeropuertos saturados y rutas de alta demanda también está transformando la percepción del riesgo entre los viajeros latinoamericanos.
Hoy en día, el 55% de los viajeros considera indispensable contar con coberturas médicas. “Estamos viendo un perfil de viajero que aprovecha el viaje para diseñar circuitos turísticos que abarcan desde las grandes metrópolis hasta los destinos coloniales en México. Este comportamiento multidestino incrementa la exposición a riesgos logísticos, lo que refuerza nuestro compromiso con el viajero”, puntualizó el CEO.