Con una población mundial que alcanzará un 70% de habitantes viviendo en ciudades para 2050, especialistas advierten que el futuro de la habitabilidad dependerá de edificaciones capaces no solo de reducir su impacto, sino de regenerar el entorno natural.
Expertos como Mario Schjetnan, Gabriela Carrillo y Javier Senosiain, reunidos durante el pasado Foro Owens Coming 2025, coincidieron que la arquitectura verde debe entenderse desde un enfoque integral.
Carrillo subraya que la sostenibilidad también es un asunto social. La arquitectura verde debe garantizar accesibilidad, equidad y habitabilidad, y estar acompañada de políticas públicas que permitan que estas soluciones sean escalables y no solo casos aislados.
Entre las estrategias más relevantes de la arquitectura verde destacan:
- Captación y reutilización de agua de lluvia, junto con sistemas descentralizados de tratamiento.
- Paisajes esponja que permiten mitigar inundaciones y recargar acuíferos.
- Diseño bioclimático, que reduce considerablemente la demanda energética mediante ventilación natural, orientación adecuada y control solar.
- Materiales de bajo impacto, provenientes de ciclos productivos más limpios o con contenido reciclado.
El avance de la arquitectura verde no es únicamente una tendencia de diseño: es una condición estructural para la supervivencia de las ciudades.
Los especialistas coinciden en que el reto ya no es demostrar la importancia de la arquitectura sostenible, sino acelerar su implementación.