Así lo señaló Eduardo Osuna, vicepresidente y director general de BBVA México, al destacar que el país no ha logrado superar un crecimiento promedio de 2% en los últimos 25 años, lo que ha implicado una pérdida de posiciones en el ranking económico global.
Osuna identificó tres obstáculos estructurales que frenan el crecimiento: la falta de infraestructura, la alta informalidad y los problemas de seguridad —tanto física como jurídica—. Estos factores, afirmó, inhiben la inversión y reducen la productividad.
Para revertir esta inercia, planteó una ruta basada en cinco pilares estratégicos:
- Plan de infraestructura.
El anuncio de un programa cercano a 323 mil millones de dólares representa una oportunidad histórica. De ejecutarse eficazmente, podría aportar hasta 0.9 puntos porcentuales adicionales al crecimiento sostenido. No obstante, el reto será la ejecución: licitaciones, permisos y financiamiento podrían retrasar el impacto hasta 2027.
- Ratificación del T-MEC.
La continuidad del acuerdo comercial —Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá— es clave para mantener el dinamismo exportador. México ha ganado participación en importaciones de Estados Unidos y se consolida como su principal socio comercial. Este factor podría sumar 0.3 puntos al crecimiento.
- Digitalización.
La transformación digital es esencial para reducir la informalidad y mejorar la eficiencia económica. Sin embargo, el uso del efectivo sigue predominando: 85% de las transacciones en México se realizan en efectivo, lo que limita la inclusión financiera y el acceso al crédito. También aportaría 0.3% al crecimiento.
- Crédito a Pymes.
Aunque las pequeñas y medianas empresas representan el 99.8% del tejido empresarial, solo el 7% tiene acceso a financiamiento. La clave, dijo, es la bancarización y la formalización progresiva, comenzando por digitalizar pagos y transacciones. De aquí saldría otro 0.3% al crecimiento.
- Seguridad.
La inseguridad resta al menos medio punto porcentual al crecimiento económico. Mejorar tanto la incidencia delictiva como la percepción de seguridad jurídica es fundamental para detonar inversión y 0.5% más al crecimiento.
“El país sí puede romper el ciclo de bajo crecimiento, pero requiere acción coordinada y reglas claras”, concluyó.