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La decisión de Estados Unidos de no extender de manera anticipada la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no representa un riesgo para la continuidad del acuerdo comercial, sino el inicio de un periodo prolongado de negociaciones políticas y comerciales que podría extenderse hasta 2036.

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Un análisis de BBVA Research sobre el inicio formal de la revisión del tratado, señaló que el T-MEC permanecerá vigente en los términos actuales y conservará sus beneficios comerciales, mientras los tres países realizan revisiones anuales con la posibilidad de acordar su extensión en cualquier momento antes de 2036.

BBVA explicó que la revisión prevista en el Artículo 34.7 del tratado no implica una renegociación automática ni modifica por sí misma las reglas del acuerdo. Más bien, establece un mecanismo para evaluar su funcionamiento y decidir, por consenso, si se amplía su vigencia por un nuevo periodo de 16 años.

 

Sostiene el análisis que el principal efecto para México no será la pérdida del acceso preferencial al mercado estadunidense, sino la permanencia de un entorno de incertidumbre regulatoria que podría influir en las decisiones de inversión durante los próximos años.

 

Esta situación responde a la estrategia de Estados Unidos de utilizar las revisiones anuales como una herramienta de negociación para impulsar cambios en temas como reglas de origen, contenido de insumos provenientes de China, energía, seguridad fronteriza, combate al narcotráfico y otras disposiciones regulatorias.

 

No obstante, BBVA considera que el escenario sigue siendo favorable para México. El país mantiene una posición estratégica como principal socio comercial de Estados Unidos y las exportaciones que cumplen con las reglas de origen del T-MEC continúan exentas de los aranceles generales aplicados a otras naciones, preservando una ventaja competitiva para la industria nacional.

 

Además, la reacción de los mercados tras el anuncio del 1 de julio confirmó que este escenario ya había sido anticipado por los inversionistas, ya que ni el tipo de cambio ni los indicadores de riesgo país registraron movimientos relevantes. Para BBVA, la revisión de 2026 debe entenderse como el inicio de una etapa de negociación continua, más que como el principio del fin del T-MEC.