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Los especialistas del sector privado mejoraron por segundo mes consecutivo su expectativa de crecimiento para la economía mexicana en 2026, aunque mantienen cautela sobre el desempeño inmediato y muestran una percepción menos favorable para la inversión.

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Después de que en julio se registró la primera revisión al alza del año, los analistas consultados por Banco de México volvieron a elevar en agosto su pronóstico para el Producto Interno Bruto (PIB) de México. La mediana de las estimaciones pasó de 1.2 a 1.3 por ciento.

 

El ajuste da continuidad a la mejora observada el mes anterior, cuando la expectativa había subido por primera vez en 2026 tras una serie de revisiones a la baja durante el primer semestre.

 

Para 2027, el pronóstico se mantuvo en 1.8%, mientras que para 2028 disminuyó ligeramente de 2.0 a 1.92%. Además, la expectativa promedio de crecimiento para los próximos diez años bajó de 1.88 a 1.86%, lo que refleja que la mejora de corto plazo todavía no modifica sustancialmente las perspectivas estructurales de crecimiento.

 

 

A pesar del mayor pronóstico anual, aumentaron los riesgos para el tercer trimestre. Los especialistas asignaron una probabilidad de 42% a que el PIB registre una contracción respecto al trimestre previo, frente a 28.21% en julio. Para el cuarto trimestre, la probabilidad aumentó ligeramente de 22.63 a 23.24 por ciento.

 

En inflación, la mediana esperada para el cierre de 2026 disminuyó de 4.0 a 3.9%, mientras que la correspondiente a la inflación subyacente pasó marginalmente de 4.0 a 3.99%. Asimismo, los analistas fortalecieron su expectativa para el peso: ahora anticipan un tipo de cambio de 17.50 pesos por dólar al cierre del año, frente a 17.88 previamente. La tasa de fondeo interbancario se mantuvo en 6.5 por ciento.

 

Los principales obstáculos para el crecimiento siguen relacionados con la gobernanza, que concentró 41% de las respuestas, seguida por las condiciones externas, con 26%, y las condiciones económicas internas, con 25%. La política de comercio exterior y la inseguridad pública encabezaron los riesgos particulares, ambas con 15 por ciento.

La cautela también permanece en la inversión: 49% considera que es un mal momento para invertir, frente a 41% en julio, mientras que ningún especialista calificó la coyuntura como un buen momento para hacerlo.