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Luego de tres meses consecutivos con crecimiento mensual, el índice de producción de la industria de la construcción inició 2026 con retroceso.

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Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indicaron que durante enero del año en curso el sector construcción retrocedió -1.1% respecto a diciembre de 2025, considerando cifras ajustadas por estacionalidad.

Un análisis de Monex indicó que “al inicio de 2026, se mantiene un bajo dinamismo de la actividad industrial en su conjunto. En las cifras iniciales, la construcción retomó signos de moderación, luego de mantenerse varios meses consecutivos con incrementos”.

 

Sin embargo, bajo la medición de cifras originales, la construcción avanzó 4.0% en el primer mes del año. Dicho desempeño se explica por el repunte anual de 4.6% en la edificación, así como un avance de 2.6% anual en la construcción de obras de ingeniería civil y los trabajos especializados, respectivamente.

 

A pesar del moderado desempeño inicial de 2026, con cifras ajustadas por estacionalidad, en Banorte son optimistas y anticipan vientos favorables para la construcción.

“La construcción será un factor de empuje relevante en todo el primer semestre. En particular, el avance en la ejecución del gasto público en infraestructura ya presupuestado, en conjunto con la materialización de los recursos adicionales (Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar), apuntan a un entorno más favorable para el rubro. A ello se suman las obras relacionadas al mundial de futbol y a la continuidad en el desarrollo de espacios industriales y logísticos vinculados al comercio internacional”.

 

 

En Monex anticipan un desempeño moderado del sector, apoyado en una base de comparación más favorable y la continuidad de proyectos de construcción.

Por su parte, en Banco Base consideran que “la caída de la actividad industrial (en su conjunto) al comienzo del 2026 es una señal negativa para el crecimiento económico, pues se confirma que continúa la debilidad, principalmente en la producción de la construcción y la industria manufacturera, la primera afectada por un gasto público limitado y la segunda por la imposición de aranceles sectoriales a las importaciones en Estados Unidos, afectando principalmente a la industria automotriz y a la industria siderúrgica. Estos factores que limitan el crecimiento de la actividad industrial no han desaparecido.

 

El inicio de 2026 refleja que la actividad aún enfrenta un entorno de cautela en inversión privada y una ejecución del gasto público que avanza de forma gradual en los primeros meses del año.

 

Más allá de la variación mensual, el desempeño de la construcción mantiene una relevancia estratégica para la economía mexicana debido a su efecto multiplicador sobre empleo, consumo de insumos y encadenamientos productivos. Por ello, el comportamiento del sector durante el primer semestre será clave para evaluar si la actividad industrial logra recuperar tracción en 2026.

Y bajo este contexto, el desempeño del sector construcción durante los próximos meses estará determinado por la velocidad de ejecución de los proyectos de infraestructura pública, la continuidad de la inversión industrial vinculada al comercio exterior y la evolución del entorno económico internacional. Estos factores marcarán si el retroceso de enero representa solo un ajuste temporal o el inicio de una etapa de menor dinamismo para la industria.