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Conocer los derechos y aplicar estrategias prácticas ayuda a que las personas con capacidades diferentes encuentren un alquiler accesible, seguro y justo en Estados Unidos.

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Alquilar una vivienda siendo una persona con capacidades diferente puede ser un desafío, pero conocer los derechos y usar estrategias adecuadas puede facilitar el proceso.

 

Lo primero es entender que la ley en Estados Unidos protege a los inquilinos. La Ley de Equidad en la Vivienda prohíbe cualquier discriminación por motivos de discapacidad. Esto incluye desde negar la renta hasta impedir que alguien viva con un animal de apoyo, que legalmente no se considera mascota. También ampara la solicitud de adaptaciones razonables, como un lugar de estacionamiento más cercano o mayor flexibilidad en el proceso de aplicación.

 

También, los inquilinos pueden pedir modificaciones en el inmueble: Instalar barras de apoyo, ensanchar puertas o colocar señalización en braille. En algunos casos, estos cambios corren por cuenta del arrendatario, pero en viviendas con subsidio federal los costos suelen estar cubiertos.

 

 

Para encontrar una vivienda que cumpla con las expectativas, se recomienda:

  • Revisar plataformas especializadas en listados de propiedades accesibles.
  • Pedir apoyo a organizaciones de defensa de derechos, que suelen tener recursos y contactos útiles.
  • Visitar en persona las propiedades para evaluar la accesibilidad real.
  • Organizar con anticipación la documentación, como comprobantes de ingresos o cartas médicas para animales de servicio.

 

El acceso a la vivienda digna no debería ser un privilegio. Conocer los derechos y ejercerlos da a las personas con capacidades diferentes una herramienta poderosa para encontrar un hogar seguro, accesible y justo.